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jueves, 30 de enero de 2025

Crónica de Juan Pedro Quiñonero de la rueda de prensa celebrada por Alexander Solzhenitsyn en los estudios de Televisión Española, y transcripción de la intervención del Nobel ruso en el programa “Directísimo” del día 20 de marzo de 1976. (“Informaciones”, 22 de marzo de 1976)

 


PARABOLAS EN TORNO A LOS CIENTO DIEZ MILLONES DE MUERTOS DEL SIGLO XX

SOLZHENITSYN ANUNCIA EL APOCALIPSIS

Por Juan Pedro QUIÑONERO.

MADRID, 22.

Alexander Solzhenitsyn anuncia el apocalipsis, la catástrofe, que en menos de veinte años llevará a la ruina a la civilización occidental. Desde su famosa Carta a los dirigentes de la Unión Soviética, publicada en 1974, hasta hoy, sus acusaciones se han hecho más graves y pesimistas. El sábado pasado, en una improvisada rueda de Prensa celebrada en los estudios de Televisión Española de Prado del Rey, anunció de nuevo el fin de nuestra cultura, el fin de la Humanidad: «Sí no se restauran los valores espirituales, si no se consigue el difícil equilibrio entre el desarrollo industrial y los valores morales que hicieron posible las civilizaciones, la Humanidad está destinada a sucumbir.»

Sus profecías de muerte y destrucción no tienen antecedentes en la literatura contemporánea. Ni Céline imaginó el desastre planetario que Solzhenitsyn evoca implacablemente. Octavio Paz, quizá el crítico literario más ilustre de la lengua castellana, en los tiempos modernos, no ha dudado en recurrir a los escritores del Antiguo Testamento para hacemos comprender cuál es el alcance de las maldiciones que Solzhenitsyn reconstruye escribiendo acerca de El archipiélago Gulag: «A veces, como entre los tercetos de Dante, aunque la prosa del ruso es más bien pesada y su argumentación prolija, oigo la voz de Isaías y me estremezco y rebelo; otras, oigo la de Job, y entonces me apiado y acepto. Como los profetas y como Dante, el escritor ruso nos habla de la actualidad desde la otra orilla, esa orilla que no ni? atrevo a llamar eterna, porque no creo en la eternidad. Solzhenitsyn nos habla de lo que está pasando, es decir, de lo que nos pasa y nos traspasa. Toca la historia desde la doble perspectiva del ahora mismo y del más allá.»

Es difícil rastrear las huellas de los géneros literarios, donde situar esas pesadillas de muerte. Es necesario recurrir a la apocalíptica judía anterior al cristianismo, que culmina en el Apocalipsis de San Juan y su discurso sombrío, donde se escuchan profecías orientales, anagramas ininteligibles, lamentaciones sin fin. O a la literatura milenarista medieval, con la Danza de la Muerte esparciendo una leyenda de maldición. En los tiempos modernos no existe un texto literario cuyas acusaciones a la civilización occidental sean tan absolutas y definitivas. No en vano Solzhenitsyn inicia sus discursos evocando los ciento diez millones de muertos cuya sangre ha sido derramada en nuestro siglo. Cifras sin antecedentes en la vida del planeta, rastro de crímenes sin igual en la historia del hombre, sombra fantasmal que amenaza la vida moral de las civilizaciones. (En castellano, el documento más estremecedor, estadísticamente, sobre estos asuntos, se llama El libro de los muertos del siglo XX, de Gil Elliot, editado por Dopesa.)

AMENAZA PLANETARIA

Entre la guerra civil rusa, la formación del Estado moderno tras la revolución, las purgas stalinistas y los muertos de la segunda guerra mundial murieron en Rusia más de cincuenta millones de individuos. La primera guerra mundial costó al planeta diez millones de muertos. Y los restantes conflictos de nuestro siglo suman otros diez millones de muertos. En China murieron, en setenta años, veinte millones de personas. Tal es el holocausto de sangre y destrucción de donde parten las profecías de Solzhenitsyn. Que comentó a los periodistas madrileños. «La crisis de la Humanidad es global, planetaria. No es una cuestión política. Incluso la contra posición Este-Oeste es relativa. En esencia, ambas sociedades se encuentran enfermas: el materialismo es la plaga, la enfermedad, que corroe la civilización postindustrial. La ausencia de altura moral de nuestros, pueblos, nuestra civilización. Y esto puede costar incluso la vida del hombre en el planeta

En las literaturas romances posteriores a la caída del Imperio Romano no existe un texto literario que lance anatemas tan vastos. En las literaturas anglosajonas, quizá sólo Matthew Arnold imaginó una decadencia paralela. En Culture and Anarchy (un texto canónico de la tradición inglesa del XIX), Arnold anunció igualmente que Occidente caminaba hacia la barbarie si no conseguía restaurar lo que Arnold llamaba «hight ideals», los altos ideales, los principios morales y espirituales que hicieron posible nuestra civilización y que los héroes de Plutarco encarnan en todo su esplendor.

Solzhenitsyn cree que los orígenes de este proceso nacen con la Edad moderna, quizá en el barroco, comentando: «En la Edad Media, el hombre exigía en nombre del espíritu. La vida moral y espiritual regia los destinos de las comunidades. El espíritu llegó a aplastar la naturaleza física. La parte material se sublevaba. Con el advenimiento de los tiempos modernos, el viraje fue natural y muy violento. Desde entonces, la Humanidad no ha sabido conjugar la protesta y el espíritu. En nuestro siglo, la aceptación de la materia, el materialismo, ha llegado hasta extremos inconcebibles. Y la vida espiritual ha sido aplastada, condenada

JUVENTUD RELIGIOSA

No obstante, las profecías de Solzhenitsyn, como es sabido. también tiene un rostro político: «No puedo nivelar el totalitarismo occidental y el comunista. En Rusia, el comunismo ha creado una sociedad de esclavos sin igual en la historia de las civilizaciones. Ambas han perdido lo único que justifica la vida del hombre, pero los comunistas persiguen por hacer fotocopias, por viajar, por comprar periódicos extranjeros. Los crímenes contra la libertad privada son inimaginables para la opinión progresista occidental, que algún día, cuando escache en su propia carne la voz de los verdugos, podrá comprender. Cuando recibí el premio Nobel todavía creía que la literatura podía transmitir valores de la experiencia, podía ayudar a hacernos más libres, descubriendo los crímenes que ha cometido el hombre contra el hombre. Ahora, lo dudo. No creo en ese espejismo. Los especialistas de la historia pre-revolucionaria rusa están de acuerdo en estimar que durante los ochenta años que precedieron a la revolución, es decir, durante los años más sangrientos para la causa evolucionaría, y cuando se perpetraron los mayores atentados contra la vida del Zar, se ejecutaban aproximadamente a diecisiete personas por año. La Inquisición española, en su apogeo, hizo perecer a unas diez personas por mes. En mi «Archipiélago» recuerdo un libro, publicado en 1920 en el que su autor hacia un recuento triunfal de las actividades revolucionarlas: en 1918 y 1919, cada mes eran ejecutadas más de mil personas sin proceso. Durante el terror stalinista, entre 1937 y 1938, d dividimos el número de víctimas ejecutadas por el número de meses, se obtiene una cifra superior a los cuarenta mil muertos mensuales. Anarquistas. industriales, niños, ancianos, comerciantes.... una marea de muerte sin igual en la historia de la Humanidad». Solzhenitsyn habla de modo torrencial. Hace una pausa y continúa: «Occidente no ha comprendido nunca ese laberinto criminal. Occidente no imagina los procesos espirituales que tienen lugar en Rusia. La persecución ideológica, espiritual, religiosa, sólo es comparable con la de los primeros mártires cristianos. Y esa persecución sangrienta, despiadada, ha reafirmado la religión, que sale favorecida de ese clima de paranoia policial. La juventud occidental es atea y tiende al socialismo. La juventud de mi país está contra el socialismo y es más religiosa.»

ACABAR CON LA CIVILIZACION

El profeta ruso no se integra en las tradiciones culturares de Occidente. Su repulsa moral no pertenece ni a la tradición democrática jeffersoniana, y su ética espiritual está muy lejos del doctrinarismo de Saint-Just. No propone una sociedad nueva conoce ni un camino político que encarne en su mística espiritual. Sus profecías son lúgubres como las prescripciones del Levítico: «Occidente ha perdido el sentido de las viejas palabras..., democracia, libertad, justicia, totalitarismo… nada significan ya…es difícil comprender el significado moral de una sociedad donde viajar puede ser un crimen, donde fotocopiar la página de un libro puede costar diez años de cárcel, donde los manicomios albergan a los espíritus libres, donde las huelgas se bañan en sangre... Ustedes los occidentales no comprenden: están perdidos. El Gobierno chileno dejó escapar a diecisiete revolucionarios… que huyeron a Rumanía. ¡Pero de allí no sabían cómo escapar!... Terroristas de Quebec intentaron refugiarse en Cuba: pero allí el terror policial les obligó a huir de nuevo... La prensa progresista tiene los ojos cerrados, no dice nada de esto... Sin embargo, si no restauramos los valores espirituales, si no renunciamos al hedonismo de las sociedades industriales, la población mundial será arrasada por una destrucción masiva en las primeras décadas del próximo siglo, apenas dentro de veinte años. El futuro de nuestro planeta nunca ha estado tan amenazado ni ha estado en manos de menos hombres, que pueden acabar con el resto de la civilización.»

EN CASTELLANO NO HAY TRADUCCIONES

Solzhenitsyn no ignora los procesos ideológicos, los turbulentos debates que suscitan sus acusaciones: «Sí. Es cierto. Se publican libros con mi nombre, que en ocasiones yo desconozco. En castellano, por ejemplo, apenas soy conocido. Todavía no existen en España unas traducciones verdaderas que ofrezcan al lector de su lengua garantías mínimamente exigibles para el conocimiento de mi obra. Mis libros se han traducido tan mal, que el lector no puede conocerme. De ahí, igualmente, que me resista a las ruedas de Prensa: yo expongo mis ideas y luego los periódicos tergiversan mis palabras, mis ideas. Yo les pediría, por favor, que si sus periódicos no publican todas mis palabras, que renuncien a escribir sus artículos. Es mejor el silencio que cortar y manipular las opiniones

Cuando Solzhenitsyn dice que «el mundo libre está al borde del colapso, alentado por sus propias faltas», retorna de nuevo a la tradición apocalíptica al margen de doctrinas, ideologías, escuelas literarias. Su discurso, como comentaba Octavio Paz, oscila entre Isaías y Job. Una legendaria maldición que en nuestro siglo tiene un rostro político.

Escribe Paz, el poeta mejicano, antiguo trotskista, en torno al libro más famoso de Solzhenitsyn: «Archipiélago Gulag asume la doble forma de la historia y del catálogo. Historia del origen, desarrollo y multiplicación de un cáncer que comenzó como una medida táctica en un momento difícil de la lucha por el Poder y que terminó como una institución social, en cuyo funcionamiento destructivo participaron millones de seres, unos como víctimas y otros como verdugos, guardianes y cómplices. Catálogos: Inventario de los grandes —que son también grados en la escala del ser— entre la bestialidad y la santidad. Al contarnos v el nacimiento, los progresos y las metamorfosis del cáncer totalitario, Solzhenitsyn escribe un capítulo, tal vez el más terrible, de la historia general del Caín colectivo; al relatar los casos que ha presenciado y los que le han referido otros testigos oculares —en el sentido evangélico de la expresión—, nos entrega una visión del hombre. La abyección y su contrapartida: la visión de Job en el muladar: no tiene fin

***

ALGUNAS ANOMALIAS

MADRID, 22. (INFORMACIONES.)

La aparición de Alexander Solzhenitsyn en el programa «Directísimo», que dirige y presenta José María Iñigo, el sábado pasado, puso de manifiesto una evidente falta de organización por parte de los órganos responsables de Televisión Española, y unas desafortunadas dificultades a las tareas informativas de los reporteros que cubrieron informativamente la figura del premio Nobel ruso.

Estos fueron algunos de los hechos ocurridos:

—Prohibición a los periodistas de entrar al estudio donde se emitió la entrevista con Solzhenitsyn, abarrotado de público. El premio Nobel confesó a los periodistas, más tarde, que su intervención había sido mutilada, «por razones de tiempo».

—Los periodistas que tuvieron que seguir la intervención televisiva desde una «sala de Prensa», a mitad de la intervención de Solzhenitsyn. fueron invitados perentoriamente a desalojar la sala, sin ningún tipo de explicaciones. «No es mi horario», comentaba el funcionario correspondiente.

—Cuando pudo celebrarse la rueda de Prensa (que sólo fue posible gracias a Solzhenitsyn, ya que los guionistas y funcionarios de «Directísimo» «secuestraron» al novelista, impidiendo todo tipo de dialogo o contacto con los periodistas) no había un sólo representante oficial de Televisión Española, de un mínimo nivel administrativo. En la «sala de Prensa» ni siquiera había sillas suficientes para la veintena de periodistas asistentes. Y el mismo Solzhenitsyn estuvo sentado entre archivadores y mesas de oficina.

—La traducción simultánea de las alocuciones de Solzhenitsyn hizo imposible entender largos párrafos de la intervención del premio Nobel, que pidió perdón, personalmente, a los periodistas, cuando se trataba de un fallo técnico que ningún responsable ni del programa ni de Televisión se sintió obligado a justificar.

El tono monocorde, las frases aproximativamente construidas de un flojo interprete, a punto estuvieron de destruir la pasión y el significado del torrente de palabras que Solzhenitsyn pronunciaba en ruso.

Todo este estado de cosas quedó resumido en la única y ridícula pregunta que hizo al autor ruso el presentador del programa, José María Iñigo: le preguntó qué le parecía vivir en Suiza, paraíso de los millonarios occidentales…

***

LA INTERVENCION DE SOLZHENITSYN EN «DIRECTÍSIMO»:

Con el triunfo del comunismo se inició la guerra del Estado contra el pueblo

MADRID, 22. (INFORMACIONES.)

EL escritor soviético, residente en Suiza, Alexander Solzhenitsyn, premio Nobel de Literatura, intervino el pasado sábado en el programa «Directísimo», de Televisión Española. El escritor llevaba ya una semana, de absoluto incógnito, viajando por España.

Al iniciar su intervención, que duró cerca de tres cuartos de hora, el señor Solzhenitsyn se refirió a los puntos de conexión entre España y Rusia, diciendo que «aunque los españoles y los rusos no nos parecemos, podemos encontrar rasgos comunes en nuestra historia. Si no fuese por Rusia y por España —que han sufrido a lo largo de la historia dos invasiones, la de los mongoles y la de los mahometanos—, la Europa de hoy no sería lo que es en la actualidad, ya que ganó su independencia, s u historia, gracias a estas dos naciones».

Sobre la influencia de España en su generación, dijo: «Debo decir que en mi historia sobre los campos de concentración hablo de que encontré no pocos españoles. Eran niños que fueron sacados de España, o revolucionarios que salieron de España al terminar la guerra civil, marineros y pilotos.» Y añadió: «Debo decir que España ha entrado en la vida de nuestra generación como la guerra amada de nuestra generación. Los jóvenes de nuestra generación teníamos dieciocho o veinte años cuando tenía lugar la guerra española. Como consecuencia de esta ideología inhumana del socialismo, con esa fuerza con que fueron cogidas las almas jóvenes de nuestros países, el tema de la guerra civil en España ocupó lugar de prioridad en esas generaciones jóvenes rusas, a pesar de que en aquellos momentos (1937-1938) sufríamos en la Unión Soviética el sistema carcelario más terrible. En aquel entonces detenían a millones de personas inocentes; fusilaban un millón de personas al año, sin contar con que nadie hablaba del archipiélago Gulag, que ya existía: eran 12 ó 15 millones de personas que estaban al otro lado de los campos de concentración. No obstante, nosotros casi no hacíamos caso de la realidad que nos rodeaba y participábamos en vuestra guerra civil con todo corazón. Para nuestra generación, nombres como Badajoz, Guadalajara, el Ebro, la Ciudad Universitaria, Teruel, eran nombres que considerábamos como propios. Y si nos hubiesen llamado, si nos lo hubiesen permitido, nosotros hubiésemos hecho todo lo posible por venir y luchar por la España republicana. Esto forma parte de la ideología socialista, que hace que las almas sean atraídas y llevadas, sin que puedan ser conscientes de la realidad de su propia situación, de su propio país, que dejan olvidado; se trata de buscar un sistema abstracto

GUERRA CIVIL

El señor Solzhenitsyn continuó: «He oído que vuestros emigrados políticos decían que la guerra civil española ha costado medio millón de seres. No sé si esta cifra es exacta o no; pero vamos a suponer que sea exacta. Tengo que decir entonces que en nuestra guerra civil también murieron dos o tres millones de personas. Pero vuestra guerra civil y la nuestra terminaron de distinto modo. En vuestro país venció un concepto de vida cristiano, y debido a que querían terminar la guerra y curar las heridas, todo termina ahí. En nuestro país venció la ideología comunista, por lo que el final de la guerra civil supuso no el final de todo lo que había ocurrido, sino el comienzo de lo que empezaba: comenzó la guerra del régimen establecido contra el pueblo.»

El señor Solzhenitsyn cita los datos reunidos por el profesor de Estadística ruso Kurdanov: de 1917 a 1959, 66 millones de personas muertas (de hambre en campos de trabajo, asesinadas, ejecutadas) en la U.R.S.S.

LA DICTADURA

«Yo aconsejo —agregó— que en Occidente se lean estos cálculos y la procedencia de las cifras tan terribles sobre nuestros muertos. Vosotros pasasteis de lado y no conocisteis lo que es el comunismo; puede ser para siempre o puede ser temporalmente. Vuestros círculos progresistas dicen que el Régimen que tienen ustedes es la dictadura. Llevo diez días viajando por toda España; viajo y nadie me conoce y puedo observar cómo vive la gente, con mis propios ojos, y me asombro. ¿Saben ustedes lo que es de verdad la dictadura? ¿Saben lo que se esconde tras este nombre? Voy a poner un ejemplo que he vivido personalmente: cualquier español no tiene por qué estar atado a su sitio y tiene libertad de elegir la ciudad que le plazca para vivir. Los ciudadanos soviéticos no pueden viajar libremente por su país; nosotros estamos en nuestras ciudades. Son las autoridades locales las que deciden si uno puede marcharse, con lo que los ciudadanos están totalmente a disposición de las autoridades locales, de la Policía. Gracias a las presiones de la opinión pública mundial, están dejando salir, con grandes dificultades, a una parte de los judíos; a los demás pueblos no les dejan salir. Nos encontramos en nuestro país como en la cárcel. Yo he visto Madrid y otras ciudades; más de doce ciudades españolas he visitado y he visto que en los quioscos se venden los periódicos más importantes europeos. No lo creían mis ojos. Si en nuestro país se pudiesen comprar los periódicos extranjeros, diez manos se hubiesen lanzado a por ellos y los hubiesen comprado. He visto también que cualquier persona, con cinco pesetas, se puede hacer una fotocopia en la calle. Sin embargo, en nuestro país esto es absolutamente imposible: está prohibido, de no ser para servicio del Estado; si alguien lo intentase para sus necesidades particulares pueden condenarle por actividades contrarrevolucionarias

AMNISTIAS

Y añadió: «Ustedes tienen huelgas. En mi país, durante sesenta años, jamás ha sido declarada una huelga. En los primeros años del Régimen, los que pretendían declararse en huelga eran fusilados, aunque lo hicieran para solicitar mejoras económicas; a otros, los metían en la cárcel por contrarrevolucionarios. Al tratar de publicar en la revista "Nuevo Mundo" un cuento en el que figuraba la palabra huelga, los rectores de la publicación —antes de llegar a la censura— erradicaron sin contemplaciones dicha palabra.

Y yo pregunto a vuestros progresistas: ¿Saben lo que es la dictadura? Si nosotros tuviésemos esta libertad que tienen ustedes aquí, abriríamos los ojos y no acabaríamos de creérnoslo. Hace sesenta años que no tenemos estas libertades. Recientemente he visto que han tenido ustedes una amnistía —limitada, según sus políticos—, para los luchadores que pelearon con las armas en la mano; a otros se les ha reducido la mitad de la pena. Podría decirles que nosotros necesitamos una amnistía, aunque fuera tan limitada como dicen que es esta de ustedes. Durante sesenta años jamás hemos tenido en Rusia una amnistía. Nosotros íbamos a las cárceles a morir en ellas. Muy pocos hemos podido regresar de estas cárceles y contarlo todo. Tras esta experiencia, hemos liberado nuestras almas, hemos recibido una vacuna contra el comunismo, mejor que nadie de Occidente. Efectivamente, nos hemos librado del comunismo, pero lo hemos pagado muy caro. Rusia se encuentra en una posición de vanguardia aun cuando reine la esclavitud, ya que la experiencia que hemos conocido no la ha conocida todavía Occidente. Vemos asombrados lo que pasa ahora en Occidente, lo vamos desde nuestro pasado; es como si estuviésemos viendo el futuro que les espera a ustedes. Todo lo que está ocurriendo aquí, ocurrió en nuestro país hace mucho tiempo.»

HISTORIA EN OCCIDENTE

Sobre la interpretación de su actual residencia en Suiza, “país en el que suelen refugiarse los grandes millonarios del capitalismo y sus capitales” (en palabras del presentador, José María Iñigo), el señor Solzhenitsyn respondió:

Acabo de decirles que Occidente es una sociedad de consumo. Nosotros, nuestra juventud, la hemos pasado en la miseria. Yo, por ejemplo, cuando era estudiante, tuve una vez la mala suerte de sentarme en una silla que tenía una mancha de tinta que afectó a mi pantalón; durante cinco años estuve con los mismos pantalones, porque no había posibilidad ni de limpiarlos ni de cambiarlos.

Cuando cualquier hombre soviético llega a Occidente, incluso en los países menos ricos, incluso en los países considerados como pobres, tenemos el sentimiento de que algo nos ahoga. Nosotros no podemos ver cómo se tiran la comida y los restos de comida; no podemos ver cómo se queda la comida en las mesas; no podemos comprender cómo se tiran también las migajas de pan. Por ello, cuando me preguntan por qué vivo en Suiza, respondo que en nuestros países vivimos como prisioneros, y que si mañana tuviese la posibilidad de regresar a nuestro país, miserable y hambriento, mañana regresaríamos, no obstante.

La Prensa socialista suele especular —le gusta— en el sentido de que Solzhenitsyn ha venido a Occidente y se ha transformado en un millonario. Cuando yo pasaba hambre allí, no decían que pasaba hambre. Sólo mentían diciendo que allí se come todo lo que se quiere. Efectivamente, tengo unos honorarios bastante grandes, pero la mayor parte de esos honorarios van destinados al fondo social ruso para ayudar a aquellos que son perseguidos en la Unión Soviética y a sus familias. Y de diversos modos, nosotros enviamos estas ayudas a la Unión Soviética.

Para los hombres occidentales, para ustedes, es muy difícil comprender estas cosas. En Occidente le pueden meter en la cárcel, pero no le pueden echar a uno de su trabajo por sus convicciones, por sus creencias, y si es que le echan a uno por ello puede buscar un nuevo trabajo. Pero nosotros tenemos un único patrón, el Estado, y si este patrón decide no admitir a una persona, no será admitido en ninguna parte. La familia no puede vivir, porque se muere de hambre.

Mi residencia en Zúrich se debe principalmente a que he escrito un libro sobre Lenin en Zúrich, que se acaba de publicar, y fue precisamente en Zúrich donde encontré todos los archivos que sólo se podían hallar allí.” (Zúrich y Ginebra fueron durante varios años refugio del exiliado Lenin, antes de la Revolución de Octubre.)

Informaciones, 22 de marzo de 1976, pp. 20-22.


Juan Pedro Quiñonero entrevistando a Alexander Solzhenitsyn en Prado del Rey, 20/21 de marzo de 1976. Foto Antonio Couto.

domingo, 16 de octubre de 2022

"El arte psicodélico" (ABC, 28 de agosto de 1968, pp. 84-93)

El arte psicodélico[1]

ENTRE palpitantes luces, dibujos que producen vértigo, torbellinos de aromas y sonidos distorsionados, el mundo del arte sufre un giro brutal. Está siendo prendido y arrastrado en el «psychodelic art», el más reciente y vivo movimiento que hierve y brota incontenible desde el subsuelo. Su extraña amalgama de pintura, escultura, fotografía y efectos de ingeniería y electrones va dirigida a inducir los efectos alucinantes y las percepciones intensificadas que producen el consunto de la «LSD», la marihuana y otras drogas «psychodelic» encaminadas a una expansión de la mente, pero sin requerir, en cambio, que quien lo practica tome droga alguna. Los seres que giran tendidos contemplando las pinturas sobrenaturales en las paredes, que pasan y pasan, pueden, si el arte que les rodea trenza y les transmite un mensaje, a llegar a desorientarse en un estado de sobrenatural insconciencia. En efecto el arte puede enviarles a un suave y amable «viaje» sin necesidad de consumir drogas.

La proliferación del «psychodelic art» se explica en las declaraciones de un experto en la «LSD», en las que dice: «este será el año de girar y elevarse sin drogas» Y, aunque muchos sectores de los Estados Unidos no conocen este nuevo movimiento, pronto habrán de hacerlo, pues el «psychodelic art» está invadiendo, no sólo los museos, colegios y universidades. sino también los festivales culturales, las discotecas. el cine y las exhibiciones de modas. Al igual que otros movimientos incontenibles, es seguro afectará a la vida normal que en los artículos de uso, publicidad, vestidos etc., y aún a otros muchos aspectos, llegando a ser como el Pop y el Op, otra palabra normal en la vida diaria

El «psychodelic art» no es, en realidad, nuevo. Se deriva de varias y antiguas innovaciones en el arte y. la electrónica, así como en ya viejos y conocidos artilugios, tales como el caleidoscopio y el proyector de diapositivas. Y, en otro aspecto, nos incorpora arcaicas facetes de filosofías orientales y viejas sabidurías de los indios americanos. Pero lo que es nuevo acerca de este movimiento es la compleja integración de todas sus técnicas y elementos, con el propósito de aunarlo todo hacia un fin común. «Tratamos de vaporizar la mente» —dice un artista «psychodelic»— «bombardeando los sentidos». El éxito de este arte depende sobremanera de la receptividad y paciencia del espectador. En una reciente exhibición, en el Riverside Museum de Nueva York, montado por un grupo pionero denominado USCO, se dice que muchas personas se sentían impacientes por sentir el «psychodelic art» dentro de ellos. Muchos de los miles que acudieron al espectáculo llevaron incluso con ellos su «lunch», para poder estar presentes, sin pausa alguna, hasta la hora de cierre.

Las visiones intensas de luz son uno de los rasgos más notables que se presentan en el «viaje» con drogas, y es la luz, por lo tanto, un ingrediente primordial en el «psychodelic art». Para Jackie Cassen, especialista en exhibiciones con diapositivas «psychodelic», la luz hace posible un arte en el que «todo se mueve, y todo es inmaterial». Con su compañera Rudi Stern durante una reunión celebrada en Millbrook, Nueva York, Jackie proyectó sobre una pantalla trasparente las diapositivas que anteriormente había preparado, inspiradas en las alucinaciones experimentadas bajo el efecto de la «LSD» Simultáneamente, los dos compañeros crearon unos diseños que danzaban en la pantalla al compás de una luz proyectada a través de un jarrón que contenía agua, aceite y piezas de mármol jaspeadas Mientras trabajaban, el proyector, tras ellos, delineaba sus sombras en la pantalla iluminada. Con estas fantasías de luz, Jackie Cassen trata de «liberar» la mente, y agrega «el arte debería ser un vehículo para la meditación»

Una intensa variedad en sistemas de luz, tales como el neón, los conos de luz, osciloscopios, etc., están siendo incorporados al «psychodelic», pensado por la USCO un grupo de artistas, poetes, cineastas, diseñadores y expertos en electrónica que viven y trabajan en comunidad. En su exhibición de Nueva York, un «ojo» de plástico, fluctuante con luces interiores parece mirar hipnóticamente a los espectadores. Conforme algunas de sus luces se encienden y apagan, activan sustancias gelatinosas suspendidas en su interior, acompañándose todo ello de lentos movimientos que tienden a disminuir la percepción del espacio y tiempo.

La utilización de la luz por los miembros de la USCO es, frecuentemente, simbólica. En un cuadro de nueve pies de altura se representa a una figura masculina simbolizando a Shiva, el dios hindú de la creación, cuya desbordante energía está indicada en la pulsante luz central, de la que parten e irradian líneas luminosas. Superpuesto sobre Shiva se ve a un Buda sentado e inmerso en un «viaje interior» y envuelto en su «divina luz». En los bordes del cuadro, las luces rojas fluctúan incesantemente con el firme ritmo de los latidos de un corazón Estas fluctuaciones, aliadas o la imagen, incitan a una contemplación estética.

Los artistas «psychodelic» asaltan al espectador con toda clase de combinaciones y efectos, y van tras cada posible nervio en el cuerpo humano, desde la vista hasta el sentido sensorial en la planta He los pies. El viajero que quiere irrumpir en el «espacio interior» puede disponer de muchas rutas. Richard Aldcroft disfruta de un privado e intenso experimento «psychodelic» centrado principalmente en la visión. Lleva unas gafas especiales, translúcidas y hemisféricas, que evitan la visión binocular, situación normal en la que ambos ojos ven la misma imagen. En su lugar, él ve imágenes separadas con cada ojo y su mente trata de fundirlas. Este esfuerzo rompe su sentido de tiempo y espacio y produce la desorientación que es básica en los experimentos «psychodelic». Dibujos iluminados aparecen inesperadamente, asaltando su doble campo de visión. Pueden ser estéticamente bellos, o, por el contrario, terribles. Estas imágenes se crearon para el caleidoscopio de Aldcroft, máquina a la que llama «proyector al infinito», y que forma sucesivamente una cambiante secuencia de dibujos y diseños. Se pone en funcionamiento por las noches en el desván de Aldcroft, en Nueva York, donde los espectadores se extienden sobre alfombras para contemplar sus efectos

Los espectadores se encuentran inmersos en un místico y contemplativo ambiente creado por la USCO en el Riverside Museum. Sentados en torno a una columna de aluminio escuchan sonidos estereofónicos y aspiran el aroma del incienso, mientras contemplan las decoraciones iluminadas con luces pulsantes. Los artistas de la USCO llaman a este íntimo y sobrecargado ambiente un «sentirse dentro», teniendo en cuenta que el espectador «existe» y forma parte del espectáculo, y no sólo se limita a contemplarlo.

El arte «psychodelic» no es, ni con mucho, tan potente como la «LSD» u otras drogas que producen la expansión de la mente, pero muchas de sus técnicas tienen un efecto mental, físico y directo, bien, tranquilizante a veces, o, por el contrario, causante de un disturbio emocional. Las luces fluctuantes rompen el sentido del tiempo en quienes las contemplan y le dan un nuevo ritmo. Bajo el incesante parpadeo y cambio de las luces, los presentes parecen ser seres mecanizados con movimientos faltos de elasticidad y bruscos, al igual que en los viejos tiempos del cinematógrafo. El tratar de buscar un enlace o ritmo entre diapositivas cambiantes puede ser de efecto contrario. Aquí se contempla una especie de película donde cada encuadre es una escena diferente, y a cambiantes velocidades. Al mirar un cono luminoso con los ojos cerrados y directamente se «ven» las imágenes estimulantes de un torbellino de luz inexistente. Tras oír el incesante tronar de un tambor durante un tiempo, el ruido parece ir desvaneciéndose y adquiriendo tonos musicales. Tratar de disciplinarse en estas experiencias requiere una enorme concentración. Si se consigue, el espectador se siente transportado a místicas e insospechadas alturas.

La USCO ha presentado también otra exhibición que se denomina «Nosotros somos todos uno», y que ha sido llevada por todo el país. Simula la experiencia «psychodelic» con drogas, pero tan sólo con el uso de diapositivas, filmes, focos luminosos, osciloscopios y cintas estereofónicas, alguien que danza, y todo ello acompañado por un firme y rítmico latido. El espectáculo tiene movimientos inspirados, en los que todo el equipo audiovisual se combina para crear una sobrecarga sensorial que hace a los presentes creer que están experimentando los efectos y alucinaciones de las drogas «LSD».

Estas exhibiciones encuentran su más receptiva audiencia en los colegios y universidades. Los jóvenes que crecieron con la TV y los aparatos transistores de radio, y que contemplan los más complicados equipos electrónicos como cosa natural, no tienen dificultad alguna en ajustarse al bombardeo audio-visual. Personas de mayor edad, que prefieren lo que se llama una experiencia racional, es decir, ver una película o escuchar una sola estación de radio al tiempo, sin centrarse en nada más, tienden a resistirse a la experiencia.

Tal como se han desarrollado las cosas, era inevitable que el «psychodelic art» fuera imponiéndose y buscando su meta a través de una serie de distintos caminos que, durante medio siglo, han ido avanzando inexorablemente Los dadaístas ayudaron ya a iniciar la ruta durante la primera guerra mundial. Sus exhibiciones arcaicas, simultaneadas con una explosión de poesía, el retumbar de los tambores, orgías de gimnastas, y un conglomerado de máscaras, marionetas y diverso material anexo, conseguían conducir al auditorio a un estado de salvajismo Pero, en realidad, las fuentes primarias del «psychodelic art» parten de las innovaciones de los últimos años las «Combines», preparadas por Robert Rauschenberg, quien mezcló diversos tipos de diseños y pinturas con los efectos de aparatos de radio, luces y un ventilador eléctrico; las «Happenings», de Allan Kaprow, con un «ambiente» giratorio en el que se reunían efectos de luces, cintas sonoras, telas diversas y motivos anti-humanos; el «Op art». con sus ilusorias vibraciones, y las contorsiones mecanizadas del arte dinámico.

En realidad, todo ello ha sido recogido y aunado por la capacidad de absorción del «psychodelic art». El grupo USCO, en particular, ha ido variando, sin esfuerzo alguno, sus directrices desde el montaje de circuitos audio-visivos multicanales hasta las decoraciones de trenzados tejidos en diversos tipos, y desde «demostrar» las teorías de Marshall McLuhan, a la proyección de las filosofías hindúes. Su arte trata, al tiempo, de conseguir un ajuste en la «divina geometría», y de mostrar a las gentes, de una forma intensa y concentrada, lo que está ocurriendo a su alrededor en cada momento.

Muchos artistas «psychodelic» consiguieron el reconocimiento de su esfuerzo, así como encargos de trabajo para discotecas que ellos enriquecieron con llamativas diapositivas, cintas de film y diversos efectos luminosos. El primer y gran en cargo para la USCO fue el preparar para la gigantesca organización «The World»: dos mil diapositivas, dos horas y media de film en 16 milímetros y construir el sistema de control para el equipo de proyección. Los productores «psychodelic» Jackie Cassen, Rudi Stern y James Morrisett han hecho todo este trabajo en Nueva York.

Las discotecas «psychodelic» han albergado, naturalmente, al «rock and roll». Muchas de las canciones actuales aluden al «ácido» (droga «LSD»). Hay que anotar que algunas emisiones de radio los han excluido por temor de que pudieran estimular al consumo de drogas. Pero su verdadero significado, «ácido rock», va más profundo, «psychodólicamente» hablando, que el simple de ingerir una droga. Y su empleo en la letra de una canción, con un [zumbido], áspero y monótono retumbar de sonido, puede actuar perfectamente como estímulo «psychodelic». En el fragor de un número «rock and roll» rutinario los músicos enfocan un tipo de nota que es repetida y repetida, una y otra vez, más y más alto, hasta que se convierte en un predominante y único sonido. Los sentidos auditivos de los oyentes retumbarán mucho tiempo después de que el numero haya terminado.

Emplea un sonido de zumbido monótono y fuertemente amplificado que puede actuar como un estímulo psicodélico. En medio de un número rutinario de rock 'n' roll, por ejemplo, los músicos pueden concentrarse en un patrón de notas que se repite una y otra vez, cada vez más fuerte, hasta que se convierte en un único sonido invariable. Los oídos de los oyentes pueden sonar mucho después de que el pasaje haya terminado.

La música oriental tiene una fuerte influencia en el «psychodelic rock and roll». y ha dado nacimiento a la «raga rock», derivada de las ragas (antiguas formas melódicas en la India), que Ravi Shankar interpreta en su «sitar» o guitarra oriental George Harrison ha utilizado últimamente este instrumento indio en dos de los nuevos álbumes de los Beatles «Ruber Soul» y «Revolver». Similarmente los Rolling Stones han empleado el «sitar» en «Paint it Black». La expansión de la «raga rock» ha tenido curiosos resultados, pues Ravi Shankar, hace ya tiempo considerado como uno de los intérpretes más esotéricos del mundo, se ha encontrado a sí mismo convertido en un héroe «pop» Este año uno de sus discos fue reeditado para el mercado «pop», y después de último concierto en Londres recibió una oferta para actuar en un espectáculo musical de TV.

Las tiendas especializadas en «psychodelic» están proliferando en ambas costas. La primera de su clase fue la «Psychodelic Shop», en San Francisco, que ofrece desde pantallas en seda con dibujos que sobresaltan la visión hasta el «jazz» oriental, pasando por revistas poéticas y publicaciones gratis para niños del Capitán Maravilla. Nueva York tiene ahora la «Head Shop», con la venta «posters», pisapapeles de brillantes colores y piedras de joyería que distorsionan los reflejos, discos plateados que irradian colores del espectro y que pueden ser llevados como colgantes en las pulseras, pendientes o como discos sobre la frente figurando un tercer ojo.

Las plumas de pavo real, los discos de difracción de luz, los pisapapeles y botones con el «slogan» «Psychedelicize Suburbia» tienen una cosa en común, que es la forma circular de un «mandala», palabra que significa universo para los hindú budistas y ahora para el «psychodelic» Uno de ellos ha llamado al «mandala» una «máquina de meditación». Los «psychodelic» ven «mandalas» en todos los lugares y un productor de cine va a filmar las tapas de las alcantarillas de Nueva York, que él ve como perfectas «mandalas».

Para una mente, ya puesta en situación, casi todo lo que ve puede tener un valor «psychodelic». Los diseños Parsley, por ejemplo, se consideran en extremo pertenecientes al arte. «Se cuidadoso cuando camines sobre una alfombra oriental», advierte el apóstol «psychodelic» Dr. Timothy Leary, «porque puede estar caminando sobre las visiones «psychodelic» de una persona.»

lunes, 7 de abril de 2008

...sepuntado entre periódicos...

Fotomontaje de John Heartfield

"El modo de decir estar sepultado entre periódicos delimita perfectamente la situación. El periódico presenta los acontecimientos del mundo piedra sobre piedra, inmundicia sobre inmundicia. ¿Qué sentido tiene? Ver la historia como un cúmulo de acontecimientos no quiere decir nada. Lo que cuenta es el sentido de los acontecimientos, y esto no se encuentra en los periódicos, sino solamente en la fe y en la objetivación de lo que parece fortuito”

Kafka

lunes, 19 de noviembre de 2007

¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿?????????????


Dejando totalmente al margen las virtudes o defectos del político recientemente fallecido Gregorio Lopez Raimundo -del que no opino porque no sé practicamente nada- me sigue asombrando leer cosas como la que sigue. Hoy en el Periodico de Cataluña:

"Adiós a un histórico líder del comunismo catalán y a uno de los protagonistas de la transición democrática en España. El que fuera secretario general del PSUC de 1965 a 1977, Gregorio López Raimundo, uno de los más destacados luchadores antifranquistas, falleció ayer en Barcelona a los 93 años de edad. López Raimundo, que fue galardonado en enero del 2006 con la Medalla d'Or de la Generalitat, sufría graves problemas circulatorios. Su funeral transcurrirá hoy a mediodía en la intimidad familiar. Será incinerado.La vida de López Raimundo, nacido en la localidad zaragozana de Tauste en 1914, se centró en la defensa del comunismo y de las libertades en España, y su trayectoria estuvo marcada por el exilio y la actividad clandestina. Casado con la escritora Teresa Pàmies, tuvieron dos hijos, uno de ellos, Sergi Pàmies, escritor, como su madre."