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martes, 28 de abril de 2020

Con Cristóbal Serra como guía. Recorrido por las estatuas de Palma (Diario de Mallorca, 2 de octubre de 1977)



Es Palma una ciudad que sin carecer de valores arquitectónicos adolece de afortunados monumentos. La parte vieja de la ciudad posee una personalidad bien definida, los laberínticos callejones con sus farolas de tenue luz ofrecen al paseante melancólicas sensaciones. Los patios de San Jaime, siempre en penumbra, también tienen para el palmesano el sabor típico de la ciudad que en otros tiempos fue recinto de tranquilidad urbana. Desgraciadamente, la parte ornamental no está en consonancia con estos valores arquitectónicos Algunos monumentos son verdaderos atentados escultóricos y no responden ni de lejos a la significación profunda que ha de tener todo monumento.

Un monumento no tiene por qué ser realista, lo que si debe conseguir es una profundización en lo que quiere rememorar. La calidad de una escultura Tendrá dada por la penetración artística realizada en la personalidad del esculpido. Sólo son posibles dos tipos de monumentos, los afortunados y los desafortunados. Estos últimos han florecido en nuestro solar urbano siendo causa de ello un determinado fertilizante que no viene a cuento analizar.

Palma que tiene joyas arquitectónicas, no las tiene monumentales. Muchos bronces están mal emplazados. No hay ninguno que esté en el lagar que le corresponde. Ninguno que tenga una plaza de poesía.

Mallorca, que fue símbolo de paz, no goza de ningún rincón monumental que haga recordar aquella época dorada.

Cuando se ha erigido un monumento nuevo, por ejemplo el de Ramón Llull, ha habido un total desacierto en su ubicación y en el erector elegido. La elección del artista hubiera podido ser democrática y no a dedo, como era propio de los tiempos triunfalistas. Este monumento está hecho con total desconocimiento de la personalidad de Llull.

Un mínimo de conocimientos hubiese llevado al escultor a crear otras formas. Lo mismo sucede con el de Fray Junípero, que ha heredado las taras de los otros, no sé si será debido a una paternidad común que los aqueja. Su figura es estereotipada, poco original, y del lugar desdichado de su erección no hay porqué hablar ya que habla por sí solo.

La observación de todos estos monumentos, a raíz de una crítica televisada de los mismos, me ha llevado a procurarme un guía critico de la ciudad y quien mejor escogido que Cristóbal Serra, ese lapidador verbal de monumentos excesivamente pétreos y vulgares.

Cristóbal Serra fue elegido cicerone de la ciudad para el programa “Tot Art". Hoy, para nosotros, vuelve a recorrer la dudad en busca de monumentales desaguisados.

Ramón Llull, un poeta y no un dómine aburrido y doctoral

Primeramente, negamos al pie de Ramón Llull al que observamos con desolador silencio.

— ¿Qué opina Cristóbal Serra de esta beatería rancia con que ha sido concebido este Ramón Llull?

—Es ya proverbial que esta figura enhiesta nada tiene que ver con el Ramón Llull real. Pues no está claro que usara de tal vestimenta y, sobre todo, revela una gran falta de imaginación el colocarle un libro en la mano.

Podemos afirmar que este monumento no está en consonancia con el espíritu original y atrevido de Llull. Simbólico y no pedestre debiera haber sido d monumento que se le hubiera levantado. Un monumento que encarnase su esencia poética que responde como el Quijote, como Calderón, como el Barroco, como el Ultraísmo literario, a un deseo de locura, a un deseo de salir de si mismo.

Estoy seguro que el autor de la desafortunada efigie estaba en ayunas sobre la personalidad de Llull. Si hubiese leído sus obras o hubiese apurado la “leyenda” luliana no hubiese concebido una estatua - homenaje tan ajena a lo que Llull representa. Si mal no recuerdo, según me dijeron, el autor no sabiendo qué imagen de Ramón Llull trasplantar al bronce, debido a las muchas que corren, se guió por la portada ¡fíjate bien! de las obras de Ramón Llull de la BAC. Lo demás estaba hecho: el librote del sabio y las inscripciones arábigas que no podían faltar.

Sin apartarse de lo tradicional en tales bronces, mejor hubiera sido estampar una frase enigmática de las muchas de Llull, un acertijo entre poético y filosófico. Para que de una vez se supiera que aquel hombre singular era un poeta y no tu» dómine aburrido y doctoral.

Después de recorrer una porción del Paseo Sagrera, llegamos al famoso busto de Rubén Darío, que resalta por su agresivo color blanco en contraste con la vegetación que le rodea.

Para Rubén, un diamante y no un monolito

—Tú que eres bastante rubendariano por lo que Rubén tiene de visionario ¿crees que Rubén Darío está justamente representado en este busto?

—Este monolito levantado a Rubén no creo que lo singularice. Resulta una burda efigie que está muy lejos de demostrar el visionarismo de Rubén. Creo que quien concibió en Mallorca “El Canto Errante”, libro de un interés superlativo, merecía otra estatua y además situada en otro lugar. Podría haber sido el Terreno, en la placeta de S‘Aigo Dolça, lugar bastante recoleto dentro del maremágnum internacional, donde Rubén vivió entre 1906-1908. Otro lugar, no lejos del que hoy goza es el mismo corazón de la Avda. Argentina, en la desierta plaza de los Héroes de Baleares, teniendo en cuenta que una de las composiciones mayores del poeta es, sin duda, “Canto a la Argentina” a la que llega a calificar de “reglón de la aurora” en una estrofa y en otra de “aurora de América”. Ningún sitio mejor que éste por lo simbólico y representativo. El monumento que aquí se instalará a Rubén podría llevar grabado, en un enigmático diamante, forjado por nuestra tierra de orfebres judíos, algunos versos del poeta:

Concentración de los varones,
de vedas, biblias y koranes,
en el colmo de sus afanes,
en el logro de sus acciones,
tu floración de floraciones,
tendrá un perfume latino.

Por último, llegamos al peor situado de todos los monumentos. Como si estuviera desterrado de la ciudad, Fray Junípero levanta su cruz misional no se sabe bien hacia donde ni hacia quién.

Para Fray Junípero, la alegoría de la piedra

— ¿Está Fray Junípero, tu homónimo debidamente emplazado?

—A Fray Junípero Serra los ediles no le han mostrado una especial reverencia y lo han colocado en una especie de gallinero. Quien tanto se entregó a la arboricultora y quien inició a las gentes americanas en los secretos del agro mallorquín, en el lugar en que está situado recibe solo los vientos despiadados del mar.

Ya era hora de que este gran caminante, que murió bajo el cielo de Monterrey para levantar pueblos y que en tantos lugares de la América sajona tiene estatuas, porque de su vida surge una luz de irresistible respeto, tuviese monumento aquí. Ya era hora.

Pero el monumento que le han levantado no tiene lastre ni ornato exterior. Es tal su desamparo que el día menos pensado, le sembrarán una cucurbitácea en esta cruz misional o algún gitano desaprensivo le colocará una sartén enmascarada. Para velar por la integridad del monumento por otra parte, una mala interpretación del personaje, proponemos que sea colocado donde ahora está Rubén, pero eso si, transformado en otro, fundido el bronce de nuevo para que sea más alegórico y tenga una expresión más contorsionada, más excitada, más convulsiva.

Ponerle en la mano una enorme piedra contra el pecho como cuando en ademán expresionista convocaba al indio americano...

Después de la contemplación objetiva de tales monumentos, aconsejamos a nuestros ediles, que financian y se encargan de tales menesteres, paren mientes en los artistas escogidos y en los emplazamientos, pues para las burdas representaciones siempre hay ocasión y mejor es dejar que los ciudadanos libérrimamente esculpan en su imaginación la fisonomía perenne de los inmortales...

María Rosa Planas, Diario de Mallorca, 2 de octubre de 1977, p. 3

miércoles, 5 de septiembre de 2018

"El lenguaje de la alquimia" por Víctor-M. Amela (La Vanguardia, 28 de abril de 1989)


El lenguaje de la alquimia
Acumulando analogías naturales, interpretaciones herméticas de la mitología y dobles sentidos, los grabados alquímicos constituyen un lenguaje simbólico, verdadera iconografía del alma, cartografía de una apasionante aventura de conocimiento. En “El juego áureo” se reúne una colección de los mejores grabados de emblemas alquímicos del siglo XVII
ECHARLE el ojo a un emblema alquímico es como plantarse delante de la fórmula E=mc2. Tanto la estampita alquímica como la diabólica formulita cristalizan, condensan -esconden- generaciones de visiones y trabajos, una cadena milenaria de ideas y conocimientos, un laberinto de sueños, filosofías, batallas de la inteligencia y la intuición por penetrar en el espíritu del Universo.
Pero E=mc2 no nos habla sólo del Universo, sino, fundamentalmente, de nosotros mismos: de nuestra estructura mental, la que filtra el Universo para hacerlo como “es”. Eso ocurre con los emblemas alquímicos: encierran ideas del Universo al tiempo que plasman recónditas estructuras mentales. Cada grabado alquímico es como un “microchip” abigarrado de circuitos. Hay que mirarlos con lupa, y aún así...
Por ello resulta emocionante intentar “leer", escrutar, zambullirse en estos 533 emblemas alquímicos del siglo XVII recién acopiados por Stanislas Klossowski de Rola. Porque este revoltijo de enigmáticas figuras, esta maraña de jeroglíficos que se nos antojan extravagantes, este delirio de círculos y triángulos, serpientes aladas y salamandras ígneas, andróginos y “ouróboros”, soles y lunas, águilas y leones, caduceos y sellos de Salomón, este embrollo de alambiques y retortas, estrellas y meteoros, seres mitológicos monstruosos, fantásticos e hipnagógicos tiene un sentido. Cada uno de esos elementos es una ideografía, precipitación de un sofisticado proceso simbólico, fruto de una multisecular genealogía de complejísimas analogías y correspondencias. Un lenguaje de imágenes alegóricas -que además interaccionan entre sí, como en el lenguaje verbal - que hace del emblema alquímico toda una radiografía cultural.
Pero ¿por qué determinadas figuras simbolizan determinadas ideas y no otras? Porque estas metáforas visuales transmitidas por la tradición cultural tienen su génesis en lo más profundo del alma humana: “Un simbolismo tan rico como el de la alquimia debe siempre su existencia a una razón suficiente y nunca aun mero capricho o a juegos fantasiosos En ella a: expresa por lo menos una parcela esencial del alma”, escribió Jung
Arquetipos
En resumidas cuentas, que esta, grabados alquímicos, a la postre, hacen lo mismo que la ciencia (con el psicoanálisis) o el arte (con el surrealismo): unas cuantas fotos “polaroid” del subconsciente.
El autor de la preciosa colección de grabados de este libro -espléndidamente editado por Siruela- ha revuelto bibliotecas y brujuleado en archivos públicos y privados para desempolvar tratados alquímicos y exhumar sus emblemas. Pero antes lo hizo Carl Gustav Jung, a quien, desgraciadamente, no cita, Jung dedicó gran parte de su vida a bucear en la iconografía alquimia cuando se percató de que sus pacientes reproducían en sus sueños imágenes y símbolos que aparecían en grabados alquímicos que ellos nunca habían visto. Y es que, hoy como ayer, y lo mismo en la China que en el Yucatán, el alma humana alberga arquetipos que, arropados entre sus pliegues más oscuros, encuentran proyección en parecidísimas alegorías. Verbigracia, Jung demuestra el paralelismo existente entre el drama cristiano y el “opus alchymicum” (Cristo=Piedra Filosofal), que no es sino una proyección del inconsciente. Habló de todo ello en “Psicología y Alquimia” (con un buen muestrario de grabados alquímicos, lúcidamente comentados), “Psicología y simbólica del arquetipo”, “Aion”… (Ya puestos, citemos también a Mircea Eliade y su interpretación de la alquimia como voluntad de dominio del tiempo y de la materia –“Herreros y alquimistas”- o a un alquimista del siglo XX, Fulcanelli, autor de “Las moradas filosofales” y “El misterio de las catedrales”).
Ars Magna
La Gran Obra, la búsqueda de la piedra filosofal, del oro, no es sino la búsqueda del conocimiento de la luz, el esfuerzo por penetrar en los secretos de la existencia. El alquimista “ora et labora” (en el laboratorio, labor-oratorio) para conseguir reproducir el milagro de la transformación (caos-nacimiento-muerte resurrección) de la materia, que lo es también del espíritu la aventura del conocimiento es la del autoconocimiento -“Nosce te ipsum”- como el macrocosmos se corresponde con el microcosmos.
Místicos del conocimiento, los sabios alquimistas de antaño serian como algunos sabios en física cuántica de hogaño. Aunque ya en un universo desacralizado (¿ciencia sin conciencia?), siguen hoy buceando en los secretos de la materia y la energía. Ya casi tres siglos antes de las estampas que este libro recoge, a caballo del XIII y el XIV, Raimon Llull, Arnau de Vilanova y Juan de Rupescisa -un mallorquín, un valenciano, un ampurdanés- iluminaban el orbe con su sabiduría inabarcable (medicina, filosofía, teología, metafísica, mística, alquimia, cábala...), marcaban indeleblemente las sendas del conocimiento, revolucionaban espíritus, transmutaban mentes: de ellos bebieron los alquimistas y sabios de todo occidente, hasta Newton y Leibnitz. Y hasta hoy. El vilanovense es tuvo a un tris de parir a un homúnculo en sus retortas (setecientos años después, están en la Dexeus). Llull prefiguró el lenguaje informático, los alquimistas trabajaron en la materia para transformarla, arrancarle secretos… y de aquellos polvos, estas fusiones en frío.
La simbología alquímica sigue viva, late en nosotros, y de hecho podemos localizarla aquí y allá en la vida cotidiana, verbigracia -y vuelapluma- ¿no es de prosapia alquímica el emblema (un crisol) y el lema (“limpia, fija y da esplendor”) de nuestra Real Academia de la Lengua? De hecho, la creación literaria -los mecanismos de los procesos creativos- tiene en la alquimia un espejo: a medida que avanza, la obra transforma a su obrador.
Cartografía de nuestros ancestros espirituales, estos grabados nos acercan al misterio del alma humana De ese subconsciente que destiló en su Ars Magna, labrando senda propia como los grandes maestros (el método paranoico critico: de nuevo, se intuye, se religa analógicamente), otro ampurdanés hijo de Hermes, cuyos cuadros extraen luz de la materia, y, como estos emblemas, estallan en un vértigo de deslumbrantes simbolismos: Salvador Dalí, el último alquimista
VÍCTOR-M. AMELA
La Vanguardia, 28 de abril de 1989, p. 44

viernes, 28 de abril de 2017

"Sentenciario" de Ramón Llull. Traducción y selección de Cristóbal Serra (Papeles de Son Armadans, febrero de 1970)


Apenas hay hombre alguno que haga aquello para que ha sido creado.
Por entender y amar la verdad es hombre el hombre.
La verdad hace osados a los hombres.
El sol manifiesta mayor claridad y Jesucristo mayor humildad.
Los excesos de la imaginación enferman la memoria.
La imaginación anda más concorde con el entendimiento que con la voluntad.
Que tu entendimiento sea compadre de tu imaginación.
El entendimiento vio en una mano del Amado una espada y en otra una flor; por eso dejó a la voluntad que tuviese temor y que enviase la esperanza a la misericordia.
El príncipe debe imaginar primero las horcas que la corona.
Si no hubiese el hierro en el pie del caballo, no habría oro en la cabeza del rey.
Rey injusto es rey de gente menuda.
Sin libertad no se puede ser gran rey.
La justicia es el mejor amigo que puedes tener en tu granero y en tu bodega.
La verdad es sana en toda sazón.
El avaro es tardo en reír.
Si eres rico, enriquece al otro.
La riqueza que no sabe para qué es rica, tara tiene.
No busques fuego en la fuente, ni castidad en el meretricio.
Si el macho cabrío contradice al lobo, poco ha aprendido de Salomón.
A quien discute con orgullo, más le valiera callar.
No disputes con quien niega todos los términos.
Quien no quiere darte el panal, no quiere tampoco que pesques donde él pesco.
No quieras pertenecer a la grey mantenida con engaños.
Más vale la libertad en el querer, en el recordar y en el saber, que tener un reino o un imperio.
Quien no da no vive.
Dios dio forma al mundo y el hombre lo deforma.
Las columnas de la lealtad son de mármol.
Todas las cosas en cuanto son, son verdaderas.
Al levantarse de la mesa, dan prueba de su calidad los hombres.
No es grande la doctrina infundida con terror.
Comunicar bondad no encanalla.
Todo hombre ha de menester de otro.
La teología es la ciencia que mayores enemigos tiene.
La filosofía es ciencia tan noble que no va tras los doblones.
Ningún entendimiento es tan noble por el creer como por el entender.
El filósofo no miente ni por amor ni por temor. La gaita y el mercader a menudo mienten.

Ramón Llull
El hombre fantástico padece obstinaciones.
El hombre mendaz es más vil que el asno, que no miente.
La mentira no es duradera.
Mentir acerca de Dios, es de las mentiras más grandes.
El hombre fantástico se esfuerza para que su imaginación sea verdadera.
La humildad por causa del amor es más elevada que la humildad por causa del temor.
La humildad te hará gozar de la paz y huir de la guerra.
La piedad guarda parentesco con los suspiros y las lágrimas.
La piedad conduce a la dádiva y al perdón.
La obediencia injusta pone enferma al alma.
Quien obedece o quien no es sabio, no es sabio.
Cuando la obediencia canta, la libertad de voluntad llora.
La obediencia es esposa o sierva.
La voluntad sin virtudes, vivir no puede.
Quien habla con palabras falsas, asesina su pensamiento.
La mujer del lujurioso no alcanza la paz.
La palabra exige la proporción de sí misma, de tiempo, de lugar, del que la dice y del que la escucha.
La riqueza distante de la pobreza, no es grande.
Tú mismo conocerás si tu intención es sensual.
Vive según la intención con que fuiste creado.
Todo hombre que lucha con Dios, es vencido.
Huye más del príncipe malo que de la serpiente.
Donde más entendieres, mejor podrás creer.
Combatirás la falsa creencia con argumentos.
No mantengas ocioso el poder que dimana de tu fe.
Si quieres tener mucha esperanza, ten gran amor.
Saca con la verdad las raíces de la falsedad.
La verdad jamás muere.
La verdad está en todo tiempo lozana.
No ocultes la verdad a los que de ella han menester.
Quien tuviese demasiado exacerbada la conciencia, tendría demasiado miedo.
Si pecaste con todo tu ser, con todo él debes satisfacer.
El sabio sibilino se lavará ante todo su cabeza.
No quieras nombrar demasiado a Dios, pues a menudo puedes errar.
No quieras llegar tan alto que te tengan por loco.
No prestes alabanza al rey que por dinero ajusta leyes.
No temas la palabra plebeya de quien hiere con caña.
No temas el picar de la mosca, ni pidas sendero al miope.

RAMÓN LLULL
(Traducción de Cristóbal Serra)
Papeles de Son Armadans Año XV Tomo LVI. Núm. CLXVII, pp. XXXVIII-XLIII

Cristobal Serra en el puerto de Andratx.


miércoles, 5 de abril de 2017

Entrevista de Amador Vega a Charles Lohr, director del Raimundus Lulius Institut [La Vanguardia, Cultura, 24/2/1987]


Ramón Llull, en la historia de la cultura europea
Esta semana se cumplen treinta años de la fundación del Raimundus Lulius Institut en la ciudad de Friburgo. Actualmente se realiza allí un congreso lulista. También de lulismo -edición de obras, investigaciones personales, preferencias- habla aquí el profesor Charles Lohr, director del citado centro
¿CUAL es el principal trabajo de este instituto?
-La edición de todas las obras que Ramón Llull escribió en latín. Desde su fundación, en 1957, hemos editado 14 volúmenes, de los cuales 9 han aparecido en los últimos nueve años.
-Además de la edición, ¿qué se quiere difundir?
-Confiamos en que sea conocida la importancia científica de este gran mallorquín.
-¿Quiere decir que, por ejemplo, en España, y en Cataluña en particular, tan sólo se ha tenido en consideración en la versión literaria de la obra de Llull?
-Sí, es cierto, y no sólo en España. Desgraciadamente, en todo el mundo es poco conocida la gran importancia que, para la historia de la cultura europea, representó el lulismo. El significado de su inmensa obra es patente en el Renacimiento; por ejemplo, Agrippa de Nettesheim, Paracelso, Giordano Bruno, Athanasius Kircher y Leibniz entre los más representativos. Intentamos que el nombre de Ramón Llull ocupe el lugar que merece en la historia del pensamiento; es más, diría que el Renacimiento no puede ser entendido sin él.
-¿En qué sentido es relevante Llull en el tránsito de la Edad Media al Renacimiento?
-Llull fue un filósofo laico y burgués, en contra de la teología del siglo XIII, que ha de entenderse como una ciencia clerical.
-¿Llull es un heterodoxo?
-Aquellos que dicen esto no han leído a Llull.
-¿Por qué se interesó usted por Ramón Llull?
- Yo llegue a Friburgo en 1961 para hacer mi tesis doctoral. En aquel entonces sabía muy pocas cosas acerca de Llull; había oído el nombre, pero nada más.
-¿Dónde leyó, por primera vez, el nombre de Llull?
-En Nueva York, donde nací; después, en Washington, en donde estudié; más tarde llegue a Friburgo. Mi director de tesis fue Friedrich Stegmüller, uno de los más grandes hispanistas que ha habido en Alemania. Stegmüller fue doctor honoris causa por las universidades de Salamanca y Coimbra. También fue premiado por el Institut d'Estudis Catalans. Él me propuso trabajar en torno a Llull.
-¿Que le hizo trabajar con Stegmüller?
-Stegmüller se había dedicado a la historia de la teología y filosofía medievales. Hizo el inventario de lodos los comentarios de la Biblia en la Edad Media. Esto es lo que, precisamente, yo había hecho con Aristóteles. Usted entenderá lo que suponía para mí estar cerca de un hombre así. Simplemente pensé: “con él puedo aprender algo”. Fue entonces cuando me dijo: “tómese unas vacaciones de Aristóteles y, si quiere doctorarse, hágalo sobre Llull”.
Investigaciones
-¿Cuál fue su primer trabajo?
- La influencia de la lógica árabe, la lógica del gran teólogo musulmán Algazel, en la obra de Llull.
-Volvamos sobre la edición de las obras. El trabajo del instituto se centra en la producción latina...
-Llull escribió en latín, catalán y árabe. La edición de los escritos en catalán se reanudará muy pronto, a cargo del Patronal Ramón Llull, en coordinación con el Instituí d’Estudis Baléárics. En el año 1906 fue iniciada en Palma de Mallorca por Obrador y Bennasar y, hasta 1950, aparecieron 21 volúmenes. Los escritos latinos son editados aquí e impresos en la editorial Brepols, de Bélgica, en la colección del Corpus Christianorum. Esperamos trabajar paralelamente con la edición de las obras en catalán. Para ello, aprovechando la celebración del treinta aniversario del instituto, llegan especialistas de diferentes países, así como también de Cataluña, Mallorca y Valencia. Querría destacar las estrechas relaciones que unen a los gobiernos de Cataluña y de Badén-Württenberg, que ahora se verán reforzadas. Por lo que hace a las obras escritas en lengua árabe, desgraciadamente, están todas perdidas. Hemos buscado en Túnez, en Argelia -en donde Llull desarrolló diversas misiones-, y yo, personalmente, busqué manuscritos en Marraquesh. Es interesante destacar que, aproximadamente treinta años después de la muerte de Llull, en 1350, el sultán de Fez, digamos un antepasado de Hassan II, quedó fuertemente impresionado por la calidad caligráfica de un manuscrito árabe de Llull. Ciertas fuentes atestiguan que el sultán dijo: “debía estar escrito por manos de ángeles”.
-¿Qué otros trabajos, aparte de la edición de la producción latina, desarrolla este centro bajo su dirección?
-En sus orígenes fue fundado exclusivamente para este proyecto editorial, pero al tener una fuerte relación con la filosofía, la teología y las ciencias naturales de la Edad Media y el Renacimiento, en 1964, los objetivos fueron ampliados y en la actualidad se denomina Raimundus Lulius Institut, para la investigación de las fuentes filosóficas y teológicas del Medioevo y el Renacimiento.
-¿Qué papel desempeña este instituto en el contexto de la Universidad de Friburgo?
-Esta Universidad tiene una larga tradición en los estudios de historia de la Corona de Aragón. El profesor Heinrich Finke editó, en el año 1908, la “Acta Aragonensia" y, en su larga labor docente, dirigió más de cuarenta tesis sobre temas relacionados con Cataluña. También habría que resaltar la profunda huella que dejó la amistad personal entre el profesor Stegmüller y el doctor Vives de Barcelona.
Interés
-¿Por qué se halla este instituto en la República Federal de Alemania y no en Palma de Mallorca o en Barcelona?
- La tradición de esta Universidad en los estudios de historia medieval mediterránea y de hispanística en general, es una razón. Además, son muchos los turistas alemanes que en verano escogen Cataluña o Palma de Mallorca. Sin embargo, su contacto con la cultura catalana es ínfimo. Creo que hay una gran necesidad entre los alemanes de aprender algo de dicha cultura, y no simplemente tenderse en la playa a tomar el sol. La última semana, por ejemplo, estuve en una conferencia sobre Palma de Mallorca, aquí en la Universidad. Nunca he visto tanta gente reunida en una sala de conferencias. Más de 500 asistentes no pudieron entrar. Esto significa que los alemanes no tienen un interés limitado a las discotecas o la playa. También la cultura de los lugares que visitan podría formar parte de sus proyectos.
-¿Qué otros investigadores o instituciones colaboran en las tarcas del instituto fuera de Friburgo?
-Mantenemos un estrecho contacto con el Warburg Institute de la Universidad de Londres, en donde Francés Yates, la gran historiadora de la cultura del Renacimiento, estuvo ocupada en investigaciones lulianas; Jocelyn Hillgarth del Instituto Pontificio para estudios medievales en Toronto; en Francia, donde Llull dejó algunos discípulos, Marie-Thérése d’Alvemy, de la Biblioteca Nacional, investiga las fuentes árabes medievales. A causa de la gran repercusión de los escritos lulianos en la alquimia, la astrología, etcétera, del Renacimiento italiano, trabajamos conjuntamente con Claudio Leonaidi de la Universidad de Florencia y Eugenio Garin del Instituto Nacional del Renacimiento de esta misma ciudad. El profesor Ruedi Imbach ha desarrollado la historia del lulismo en Alemania, desde la Universidad de Fribourg de Suiza.
-¿Qué escribió Llull para ocupar un lugar tan relevante y al mismo tiempo controvertido?
- La obra de Ramón Llull es inmensa: escribió sobre filosofía, teología, pedagogía, mística, astrología...
-¿Cuántas obras?
-Alrededor de 250. Me gustaría decir que Llull es conocido en Cataluña como fundador de la lengua literaria nacional, pero no es conocido como científico y ésta es la gran aportación de Francés Yates. El siglo XIV es considerado como la decadencia de la filosofía medieval, pero desde que editamos la obra de Llull hemos observado interesantes relaciones entre la filosofía luliana y el pensamiento del siglo XIV en París, especialmente Duns Scoto y la tradición franciscana. Nicolás de Cusa, gran pensador alemán, leyó a Llull en París, pero ya lo había descubierto, realmente, siendo estudiante en Padua y Venecia. Es interesante ver cómo en el comienzo del Renacimiento, en el tiempo de Petrarca, algunas obras de Llull son traducidas al italiano y, al mismo tiempo. Brunetto Latini, Dante y otros autores, importantes autores, son traducidos al catalán.
Influencias
-¿Qué hay de las influencias lulianas en España?
-A fines del siglo XV es fundada en Barcelona una escuela lulista. Conforme al testamento de Llull, los manuscritos de sus obras fueron depositados en París, Génova y Palma de Mallorca, con la intención de que su obra fuera difundida y no corriera el riesgo de desaparecer de una sola vez. Los manuscritos de París fueron investigados, en su día, por Hillgarth y los de Italia por el padre Miquel Batllori. Pero la importancia científica de Llull en España no ha sido, en mi opinión, suficientemente estudiada.
-Sin embargo, recién llegado al instituto, el primer libro que usted me aconsejó fue el escrito por los hermanos Carreras i Artau...
-El libro de Carreras i Artau no es sólo la mejor historia del lulismo, sino también una referencia imprescindible en la historia de la filosofía española de los siglos XII y XIV.
-¿En qué se ocupa usted actualmente?
-Aparte de Llull, siempre he trabajado en la tradición aristotélica medieval. Entre los siglos XIII-XIV Aristóteles fue muy importante. Pero se dice que en el Renacimiento ya no se interesaron más por él, que el siglo XVI fue una liberación con respecto a Aristóteles. Para mí esto no es cierto. Yo he demostrado, estadísticamente, que se escribieron en latín más comentarios en el siglo XVI sobre Aristóteles que en lodos los siglos anteriores.
-¿Qué lugar ocupa Santo Tomás de Aquino en esa tradición?
-Naturalmente, Santo Tomás es importante, pero los historiadores que se han ocupado de él no han visto que la historia de la filosofía después del siglo XIV no es la de una decadencia, sino el inicio de una nueva época.
-¿Qué opina sobre el llamado escolasticismo popular de Llull?
-No estoy de acuerdo. Llull no fue escolástico. Teología o filosofía escolástica tienen un específico significado para mí. La filosofía y la teología escolásticas fueron concebidas como ciencias clericales que tomaban los artículos de la fe como principios básicos. Las relaciones entre fe y ciencia fueron concebidas por Llull desde una perspectiva más moderna.
- ¿Cuál es su personal aportación al lulismo?
- La edición del volumen XI de la producción latina, es decir, los libros que Llull escribió en Montpellier antes del penúltimo viaje a París. Se había preparado para disputar con los escolásticos, pero se encontró, además, con los averroístas, quienes pensaban que la verdad teológica y la filosófica pueden estar en oposición. Llull estuvo en medio de esta disputa. Por otro lado, me he interesado en las fuentes islámicas del pensamiento luliano y en esta línea descubrí una posible referencia; la lógica del sufí murciano Ibn Sabin, el cual sostuvo correspondencia con Federico II de Sicilia. Llull fue un autodidacta y esto tiene muchos inconvenientes, pero también muchas ventajas. Fue muy original, increíblemente original. Al mismo tiempo hay que tener en cuenta que fue el único que, entre los autores de los siglos XIII-XIV, pudo leer a Avicena, Averroes, Algazel directamente, mientras que los escolásticos sólo conocían traducciones latinas. Por esta razón, entre otras, la investigación de las fuentes lulianas se hace tan compleja.
-¿Dónde hay que buscar el contexto histórico de Ramón Llull?
-La historia de la filosofía y teología medieval ha sido escrita hasta hoy por teólogos católicos y sacerdotes, que centraron su atención en París y Oxford. Pero si tenemos presente las ciencias naturales y la medicina de la Edad Media, podemos decir que no sólo aquellas universidades, sino también en Cataluña, Montpellier, por ejemplo; hubo centros importantes en la evolución intelectual de Occidente. A raíz de los contactos, en esta zona, entre judíos, árabes y cristianos catalanes, se establecieron misiones en Bugía y Túnez. En Cataluña convivieron las tres grandes religiones, y la obra de Llull es un claro testimonio de ello. Es desde esta perspectiva, en mi opinión, que deben ser entendidas la filosofía y la ciencia en la Edad Media.
-Finalmente, ¿qué obra de Llull le gusta más?
-Oh, es muy difícil. No sé, quizás el “Libre d’amic e amat". Sí. Es muy bonito. Llull no fue solamente místico, sino también poeta.
AMADOR VEGA I ESQUERRA
La Vanguardia, Cultura, 24 de febrero de 1987, p. 39