domingo, 27 de julio de 2008

Lévi-Strauss y la antigua liturgia católica

"Si Vd. quiere hacerme hablar como etnólogo, le diría que lo que pasa en la Iglesia des­pués del último Concilio me llena de turbación. Me parece, visto desde fuera, que se empobrece, o que se despoja a la fe religiosa (o a su ejercicio) de una gran parte de valores capaces de hacer vibrar la sensibilidad, que no es menos importante que la razón.
Lo que me desconcierta es el empobrecimiento del ritual. Un etnólogo siempre tiene un respeto muy grande por el ritual.
Una sociedad religiosamente viva sería una sociedad capaz de enriquecer su ritual...
El etnólogo no conoce ni una sola sociedad sin dimensión religiosa...
No creo que una sociedad cualquiera pueda apoyarse sobre bases estrictamente racionales. Los hombres, para vivir juntos, tienen necesidad de algo más, de un sistema de valores que con­servan al abrigo de toda "contestación" y que constituye un víncu­lo entre ellos.
El hombre es particularmente exigente respecto a los ritos: cuanto más cambia el mundo cotidiano, tanto más se acoge a la permanencia del rito. El contacto con lo sobrenatural engendra una emoción; la emoción exige y engendra el recuerdo de emo­ciones anteriores. Todo cambio en los ritos provoca el estupor, la interrogación, hasta la incomprensión, la crítica y el rechazo. Es un grave error pensar que los ritos pueden degenerar en la anarquía sin que las creencias lo hagan también"

Entrevista en La Croix, Febrero 1978

6 comentarios:

Joaquín dijo...

Encierra un sofisma, ya que la Misa post-conciliar también es ritual. Por otro lado, creo que es importante la "participación" en el rito. La misa en latín es una barrera para el los fieles. ¿De verdad nos vamos a creer que la misa en latín va a atraer más fieles?

Don Cogito dijo...

De acuerdo joaquín, entiendo lo que dices... aún así, creo que debería, cuando empezaron a celebrarse las misas en las lenguas vernáculas, haberse dejado la posibilidad para, quien quisiera, hubiera podido -con facilidad- asistir a misas en lengua latina... vamos, que el permiso de celebrar la misa en la Forma Extraordinaria debería -con todos los respetos- haberse utilizado desde el principio... cuando menos de cara a las generaciones que que rezaron y celebraron durante toda su vida en latín.

Muchos saludos

Joaquín dijo...

Creo que la espita de las misas en latín ("en la forma extraordinaria", en circunloquio jurídico-eclesiástico) fue una concesión descarada a los cismáticos. ¡Pobre Iglesia!

Casanueva dijo...

El sacristán se vuelve con saludo de iglesia, y bizcando los ojos sobre el misal abierto, reza en latón la blanca sentencia:

REZO LATINO DEL SACRISTAN: Qui sine peccato est vestrum, primus in illam lapidem mittat.

El sacristán entrega a la desnuda la vela apagada y de la mano la conduce a través del ataio, sobre las losas sepulcrales...¡Milagro del latín! Una emoción religiosa y litúrgica conmueve las conciencias y cambia el sangriento resplandor de los rostros. Las viejas almas infantiles respiran un aroma de vida eterna. No falta quien se esquive con sobresalto y quien aconseje cordura. Las palabras latinas, con su temblor enigmático y litúrgico, vuelan del cielo de los milagros.

DIVINAS PALABRAS, VALLE-INCLÁN

QUÉ TAL LO NUESTRO?

Don Cogito dijo...

Joaquín... hombre... espero que no sea así...

Don Cogito dijo...

casanueva... a ver si te llamo y quedamos...