lunes, 19 de mayo de 2008

... y ahora Praga (I). El principio de la invasión.

El 21 de agosto de este año se va a cumplir el 40 aniversario de la invasión de las tropas del Pacto de Varsovia a la extinta Checoslovaquia, que acabó con el intento de apertura y reforma del sistema comunista -"Primavera de Praga"- capitaneado por Alexander Dubček .
Con motívo de esta fecha acaba de salir en la librerías un libro excepcional: Invasión Praga 68 del grán fotógrafo Josef Koudelka (ver aquí y aquí); una selección de las instantáneas que el fotógrafo checo realizó en aquellas fechas, antes de tener que huir a Occidente, y que amplía las ya reunidas en la colección que en 1969, ganó el Premio Robert Capa. Se ha tenido, además, el buen criterio de acompañar a las fotografías con unos textos de la época que sirven para poner en situación, aquellos sucesos que dieron la vuelta al mundo. Leyéndolos he creido conveniente transcribir unos cuantos de estos textos por considerarlos fundamentales para entender que supuso la invasión, y en que medida esta marcó la evolución de estos regímenes hasta su ocaso entre los años 1989 y 1991. Espero que os interese la selección.

INFORME DE LA SITUACIÓN
Sobre lo sucedido en la capital el día 21 de agosto de 1968


02.10 Soldados soviéticos aterrizan en el aeropuerto de Ruzyné. Informe de los oficiales de operaciones de la Administración Municipal de la Seguridad Pública sobre los intentos de penetración de un grupo de 14 miembros en la Radio. Orden: impedir el acceso por todos los medios.
02.16 Instrucción para el refuerzo del servicio en la Radio y la Televisión.
02.25 Se ordena al teniente coronel Novák el bloqueo de las calles Konviktská y Bartolornéisitá y la retirada de los vehículos que molesten.
02.47 Informe: comandantes de las secciones de distrito de la Seguridad Pública Praga. 1-10:
1.Orden de registro de la Radio, impedir por todos los medios las manifestaciones.
2-Defensa de los edificios, salida de vehículos.
3.Comunicar inmediatamente cualquier hecho extraordinario.
4.Evitar conflictos con las fuerzas extranjeras.
5.Lectura del telegrama del Ministerio del Interior.
6.Refuerzo de los servicios antidisturbios en todos los órganos.
7.Que todos permanezcan en sus puestos de trabajo (jefes).
8.Información dada sobre los taxistas.

03.00 Los ciudadanos se congregan en la plaza de la Ciudad Vieja.
03.40 El presidente de la República sale para la embajada soviética.
03.55 Movimiento de los tanques soviéticos hacia el centro de Praga. Una patrulla de la Seguridad Pública comunica que en Bofislavita un tanque ha arrollado un turismo marca Volha, Registro Nacional de Matrículas de Praga oeste. Nadie ha resultado herido.
05.05 Una patrulla de ORD de la plaza de la República comunica que se oyen disparos en dirección a la avenida de la Revolución.
05.10 Unas 500 personas ante el CC del PCC, que ha sido ocupado por el ejército soviético (disparos al aire).
05-10 Paracaidistas polacos ocupan la Radio y el hotel Regina (varios ciudadanos heridos por disparos).
05.16 Una patrulla motorizada comunica que se ha transmitido que, junto al CC del PCC, habría 4 personas muertas (sin confirmación).
05.27 Una patrulla motorizada comunica que en Klarova los soldados detienen todo tipo de vehículos y no permiten el acceso al centro de la ciudad.
05.30 Los ejércitos cierran Praga.
05.35 Una patrulla de ORD comunica que junto a Bétsky Din un hombre ha resultado muerto por disparos de soldados. Más tarde, han herido en las piernas a un joven y una mujer ha resultado herida por un blindado que le habría aplastado una pierna.
05.45 Una patrulla motorizada comunica que junto al CC del PCC un joven ha resultado muerto por disparos. Más tarde, que hay allí disparos y que una mujer habría sido arrollada por un vehículo militar.
05.45 Una patrulla motorizada comunica que unos ciudadanos han informado de que en la plaza Jití de Vinobrad un hombre ha resultado muerto por disparos de soldados.
05.46Una patrulla comunica desde la Radio, en la calle Vinohradská, que un hombre ha resultado herido por una granada.
06.00 Comunican de MO-VB Ruzyné que los soldados desarmaron a los agentes de la Seguridad Pública que estaban de guardia. Les retiraron una pistola, que no les ha sido devuelta.
06.20 Una patrulla transmite la información de que junto a Cerné mote se ha disparado el cañón de un tanque. La información les habría sido facilitada por un comandante de la Seguridad del Estado.
06.45 El mayor Wek comunica desde la Radio, en la avenida Vinohradská, que los tanques avanzan hacia la gente que les impide moverse.
07.22 Se comunica desde la Radio en Vinohrad que los soldados disparan al aire con fusiles y ametralladoras para abrirse paso.
07.38 El mayor Wek, desde la Radio, comunica que los soldados disparan de nuevo al aire.
07.38 Una patrulla de la Seguridad Pública comunica que los soldados se dirigen a nuestro camión en la calle Vinohradská.
07.45 Se comunica desde la Radio otro tiroteo con el que una unidad de infantería se abre paso entre la multitud.
07.51 Junto a la Radio, los soldados vuelven a disparar al aire y alcanzan las partes altas del edificio.
07.56 Los disparos al aire de los soldados alcanzan el trole de un tranvíadelante de la Radio. Existe riesgo de descarga eléctrica.
07,58 Se comunica desde la Radio que los soldados han disparado a un ciudadano en el abdomen.
08.05 Se comunica que, por la avenida Vinohradská, un tanque se dirige hacia la Radio abriéndose camino con ráfagas de ametralladora. Hay disparos al aire.
08.30 De nuevo se dispara al aire junto al edificio de la Radio. Los soldados se abren paso hacia la Radio por la fuerza.
08.40 Una patrulla motorizada comunica que un avión ha sobrevolado la isla botín y que ha ametrallado las casas próximas.
08.46 El mayor Cízek comunica desde la Radio que un hombre ha resultado herido al quedar atrapado entre dos blindados.
09.40 Una patrulla de la Seguridad Pública comunica que en Prosek un tanque ha roto un poste de alumbrado eléctrico.
10.38 De nuevo se comunica desde la Radio un tiroteo y dos ciudadanos heridos de gravedad en la cabeza y en la cara.
10.58 Una patrulla de la Seguridad Pública comunica un tiroteo en la zona de la embajada china. También se escuchan disparos en el castillo de Praga.
10.59 Se comunica otro tiroteo desde la Radio en la zona de las calles Italsitá y Vinobratisitá, durante el cual han resultado heridas 8 personas, 3 de ellas de gravedad.
11.00 Se comunica desde la Radio que los soldados han quemado el autobús de CSAD que formaba una barricada por encima de la Radio en la calle Vinobratisitá. También se ha incendiado un tanque del ejército soviético.
11.05 De nuevo se comunica desde la Radio que otros civiles han resultado heridos de bala.
11.10 Se comunica desde la Radio que un tanque ha aplastado allí un turismo marca Pabéda.
11.24 Se comunica otro tiroteo junto a la Radio en la zona de la calle Baibínova: hay 5 heridos.
11.45 Se comunica desde la Radio que el servicio de Salvamento lleva 6 civiles checoslovacos heridos.
12.11 Se comunica desde la calle Balbínova que la torre de comunicaciones de la Seguridad Pública tiene las puertas tiroteadas y las ventanas rotas.
12.13 Se comunica desde la Radio que hay un ciudadano herido y piden una ambulancia.
12.21 Se pide una ambulancia para los heridos de un tiroteo en la esquina de Spanéisitá con Vinohradská.
12.31 Una patrulla motorizada de la Seguridad Pública comunica que hay disparos en la plaza Wenceslao.
12.40 Se comunica desde la Radio que hay disparos de unidades militares.
12.43 Se comunica desde la Radio que los tanques avanzan hacia los civiles.
13.11 Se comunica desde las calles Balbínova e ltalská que ha estallado un camión militar con municiones. Hay 17 heridos graves, piden una ambulancia.
13.18 Se comunica que delante de la Radio, en la calle Vinobradská, están ardiendo las casas n°21 y 23; piden una dotación de bomberos.
13.51 Se comunica que entre las calles Balbínova e Italská hay una granada sin explotar en plena calle.
16.00 Se comunica que todos los puentes están bloqueados y que no pueden transitar por ellos ni siquiera los vehículos de la Seguridad Pública.
16.57 Se comunica que en las inmediaciones de la Radio, donde arden unas casas y un autobús, se pueden producir otras explosiones.
18.10 Se comunica que los soldados se llevan de las inmediaciones de la Radio municiones sin estallar.
23.07 Se comunica que en la plaza Karlovo, en la calle Resslova y en otros lugares se dispara.
23.29 Se comunica que se dispara a todos los vehículos, incluidos los de la Seguridad Pública.
23.51 Se comunica un tiroteo en la plaza de la Ciudad Vieja.
24.00 Se confirma la prohibición de salir a la calle hasta las 5 horas.

Seguridad Pública, Ayuntamiento de Praga
En Praga a 26 de agosto de 1968

domingo, 18 de mayo de 2008

Memorias

Será por haber estudiado Historia Moderna y Contemporánea, pero no llego a acostumbrarme a ver descatalogados, desde hace lustros, las Memorias de estadistas y políticos vinculados a la Revolución Francesa y las Guerras Napoleónicas de la talla de Fouché, Talleyrand o Metternich . Basta tan sólo con hojear un poco por encima alguno de estos libros, para darse cuenta de que se está ante un documento histórico de primer orden, capaz de aportar tanta o más información sobre la época, que el más concienzudo análisis marxista sobre la estructura agraria en la Bretaña bajo el reinado de Luis Felipe.
Quizá una buena forma de entener a que me refiero, sea transcribir la parte significativa de una de estas obras. Para el caso, he escogido el Prefacio que Klemens Wenzel Lothar von Metternich, Conde y príncipe de Metternich-Winneburg escribió a sus Memorias a finales de 1844. Espero que os interese.

Deposito este manuscrito en los archivos de mi familia; he aquí las razones que me obligan a tal determinación:
Mi existencia está estrechamente ligada a los acontecimientos de la época en que viví.
Esta época constituye una división de la historia del mundo; fué un período de transición. En los períodos de este género, el edificio del pasado está en ruinas ; el nuevo edificio no ha sido todavía levantado. Empieza a ponerse en pie y los contemporáneos son los obreros que lo constituyen.
De todas partes acuden arquitectos; pero ni a uno solo le corresponderá ver la obra terminada, porque la vida humana es muy corta para ello. ¡Dichoso aquel que pueda decir de sí mismo que no está alejado de la justicia eterna! Mi conciencia no me niega en modo alguno tal testimonio.
Confío a los que vendrán después de mí, no una obra definitiva, pero sí indicaciones que podrán ilustrarles sobre lo que intenté hacer o evitar. Fiel a mis deberes para con mi país, no incluyo en este manuscrito nada que se refiera a los secretos de Estado; pero, por el contrario, consigno con toda claridad hechos que considero preferible revelar antes que dejarlos caer en el olvido.
Deseo, sobre todo, rendir un último servicio al inmortal Emperador Francisco I, quien, en la expresión de sus últimas voluntades, me llama «su mejor amigo...» Este servicio, el más grande que yo pudiera rendir al ilustre muerto, es pintarlo tal como era.
Mi vida es una de las más agitadas entre las existentes dentro de una sociedad enferma, presa de agitación desordenada. La consecuencia de mi relato es que, después de mi primera juventud hasta el trigésimosexto año de un ministerio laborioso, no he vivido una sola hora para mí.
Testigo del orden de cosas existentes antes de la Revolución social que se consumó en Francia, habiendo asistido como testigo o como actor a todos los acontecimientos que acompañaron y siguieron ti este estado de cosas, me encuentro hoy, entre todos mis contemporáneos, solo sobre la elevada escena a la que no me llevaron ni mi voluntad ni mis gustos.
Por ello, me reconozco el derecho y el deber de indicar a los que vendrán después de mí el medio, el único medio para el hombre escrupuloso, de resistir las tempestades de los tiempos. Este medio lo he formulado en la divisa elegida como símbolo de mi convicción para mí mismo y para aquellos que me sucedan : «La verdadera fuerza es el derecho.» Sin el derecho, todo es frágil.
La época a la que me voy a referir es aquélla que comienza en 1810 y termina en 1815. Por ser la más importante de mi vida y llevar impreso el carácter de la historia del m
undo. Es en aquel entonces cuando se dibujaron la forma y el carácter que las cosas tomarían más tarde; las pruebas que apoyan todo ello se encuentran en los archivos oficiales, aunque éstos no contienen más que los resultados de los acontecimientos y apenas sirven para esclarecer los hechos que condujeron a esos resultados, porque en el curso de los años 1813, 1814 y 1815 los Soberanos y los Jefes de Estado solían reunirse en conferencias en las que se hablaba más que se escribía.
Si algún día —que estimo no estará lejos— se ha de publicar una historia de mi vida, la verídica exposición de cuanto me concierne permitirá a los que vengan después de mí combatir los errores.
Para ello, sin duda, será preciso consultar los archivos del Estado; porque ellos contendrán lo que yo no creí apropiado para figurar en el presente manuscrito y que, sin prescindir del sentido del deber, no pude incluir por falta de tiempo.
Los mismos hombres que construyen la historia, no tienen tiempo para escribirla. Yo, al menos, no lo he tenido.
Señalo el período de 1810 a 1815 como el más importante, porque abarca la época en la que se malograron las tentativas de Napoleón para fundar un nuevo orden social: hecho capital que condujo a Europa a sufrir las naturales consecuencias de la Revolución social francesa, que no empiezan a desarrollarse hasta nuestros días.
El presente manuscrito esté destinado a quedar para siempre en los archivos de mi casa, en tanto que esta idea de perpetuidad pueda aplicarse a las previsiones humanas. Consiento, sin embargo, en que se extraiga provecho, según las circunstancias, para llenar lagunas o para rectificar errores históricos que se refieran, tanto a los acontecimientos, tanto a mi persona.

Diciembre de 1844.

CLEMENTE DE METTERNICH

viernes, 16 de mayo de 2008

Una radiografía intelectual del catolicismo



Más allá de la postura personal que cada uno tome ante el catolicismo, es evidente, que esta religión ha impregnado, impregna y seguramente impregnará, una parte importante de Occidente. Por eso mismo, no parece baladí, para quién esté interesado en conocer la evolución de las ideas en el mundo en que vive, leer con detenimiento, la selección de esta entrevista que os ofrezco. Es -hasta donde sé yo- uno de los pocos textos en donde -desde el interior de la Iglesia- se presentan, con bastante claridad -y dejando un poco de lado la apelación a la continuidad del Magisterio- las corrientes teológicas predominantes, en los pontificados posteriores al concilio Vaticano II. Temas como el progresismo, la alianza entre liberales y católicos, las reformas litúrgicas se analizan en torno a la relación entre Iglesia católica y modernidad-posmodernidad. La traducción fue realizada por el blog tradicionalista Cruz y Fierro.

Entrevista a Tracey Rowland en Zenit el 24 y el 25 de Julio.


Agustinismo, personalismo y progresismo católico tras el Concilio Vaticano II

Pregunta: ¿Cuál es la visión del nuevo papa sobre el rol de la Iglesia y su relación con ‘el mundo’ del modo entendido por el Concilio Vaticano II?

Rowland:
El Concilio Vaticano II describió a la Iglesia como el sacramento universal de salvación. Según esto, la Iglesia no es una entidad distinta al mundo, pero es un mundo reconciliado consigo mismo y con Dios. Éste es el tipo de visión que uno podría esperar que promoverá Benedicto. Al contrario de las percepciones populares, su espiritualidad agustiniana no significa que esté contra el mundo o que crea que los católicos deberían agolparse en ghettos. Lo que significa es que él no es un pelagiano. No piensa que con suficiente educación la Nueva Jerusalén pueda construirse en la tierra. Sólo la educación cívica, las conferencias sobre derechos humanos, las exhortaciones sobre el amor fraterno y el bien común, no van a ningún lado a menos que la gente se abra a la obra de la Gracia y a la guía del Espíritu Santo. Un humanismo que no es cristiano no puede salvar al mundo. Ésta fue la conclusión de otro perito [del CVII] Henri de Lubac, y Benedicto ha emitido declaraciones muy fuertes contra las pretensiones de un humanismo meramente secular. Mas aun, al mismo tiempo que no aboga por un retiro del mundo, ha exhortado a los católicos a redescubrir con seriedad evangélica el coraje de la inconformidad frente a las tendencias sociales del mundo opulento. Ha dicho que deberíamos tener el coraje de levantarnos contra lo que es considerado ‘normal’ para una persona de fines del siglo XX y redescubrir la fe en su simplicidad. En otras palabras, uno puede afrontar el mundo, y estar en el mundo, sin ser del mundo.

Pregunta: ¿Cuál fue el éxito o fracaso de este proyecto de este modo concebido por los padres conciliares en la “Gaudium et Spes”?

Rowland: Frente al marco de lecturas secularizantes de la ‘Gaudium et Spes’, Juan Pablo II explicó que el documento necesita ser leído desde la perspectiva del párrafo 22. En apretadísima síntesis, dice que la persona humana necesita conocer a Cristo para poder comprenderse a sí misma. Sin duda el papa Benedicto estaría de acuerdo en que este párrafo explica algo del lenguaje ambivalente si se lo tiene en cuenta como el lente a través del cual debe leerse el resto del documento. ¿Pero cuántos de los católicos del mundo, incluyendo al clero, conocen el significado del párrafo 22? La interpretación popular de este documento fue que representaba el reconocimiento por parte de la Iglesia de que la modernidad está bien y que es la voluntad del Espíritu Santo que los católicos se acomoden sus prácticas y cultura, incluyendo la cultura litúrgica, al espíritu de la modernidad tan pronto cuanto sea posible. Esto ha tenido el efecto de generar una revolución cultural en la Iglesia convirtiendo cualquier cosa característicamente preconciliar en sospechosa. Los modos de vestir litúrgicos, las formas de oración, las diferentes devociones, los himnos que habían sido parte del tesoro cultural de la Iglesia por siglos, no solo se abandonaron, sino que se suprimieron en forma activa. Para ser un católico practicante en muchas parroquias, uno tenia que comprarse la cultura pop de los ’60 y ’70. Contra esto, Ratzinger ha sido crítico de lo que llama 'gafe e infantilismo pastoral' –'la degradación de la liturgia al nivel de una reunión de té parroquial y la inteligibilidad del diario popular'. Si al proyecto de la ‘Gaudium et Spes’ se le hace significar ‘acomodar la práctica de la fe a la cultura de la modernidad’, entonces pienso que el proyecto ha sido problemático en términos pastorales. Sin embargo, si es leída más a través de la lente de ‘El drama del humanismo ateo’ de De Lubac, entonces pienso en el proyecto de alcanzar al llamado hombre moderno y ayudarlo a encontrarse promoviendo la teología del cuerpo de Juan Pablo II, la antropología trinitaria de las encíclicas ‘Redemptor Hominis’, ‘Dives in Misericordia’ y ‘Dominum et Vivificantem’, y los valores del Evangelio de la Vida en la ‘Evangelium Vitae’ y ‘Veritatis Splendor’ –ese proyecto en realidad solo ha comenzado y tiene aun un largo camino antes de comenzar a dar frutos.”

Pregunta: ¿En qué sentido hay continuidad o discontinuidad entre las visiones del papa Benedicto XVI y el papa Juan Pablo II –un importante contribuyente a la “Gaudium et Spes”—respecto a la interacción de la Iglesia con “el mundo”?

Rowland:
Pienso que habrá continuidad en el sentido que Benedicto no dudaría coincidir en lo deseable de una lectura de tipo delubaciana de la “Gaudium et Spes” –que la cultura no es teológicamente neutra, que tenemos una opción entre la civilización del amor y la cultura de la muerte, y que Cristo y una antropología cristiana son necesarios para rescatarnos de la telaraña de prácticas culturales y morales que destruyen la integridad humana y propugnan el nihilismo. Sin embargo, una diferencia no menor es que Benedicto es menos propenso a usar la estrategia retórica particular favorecida por Juan Pablo II. Para dar un ejemplo, Juan Pablo II alguna vez dijo que la Iglesia del Concilio “se vio a si misma como el alma de la modernidad”. Luego procedió a definir la modernidad como “la convergencia de condiciones que permiten al ser humano expresar mejor su propia madurez, espiritual, moral y cultural”. El problema aquí es que esto no es lo que la mayoría de la gente piensa cuando escucha la expresión “modernidad”, y no es ciertamente la lectura que uno encuentra en muchas recesiones académicas de este fenómeno cultural. Según lo que he leído, Benedicto no adopta esta estrategia intelectual. Cuando Benedicto habla de la modernidad no trata de redefinir el significado común. Esto tal vez es porque piensa que es una ventaja retórica pequeña presentar a la Iglesia como moderna cuando los posmodernos están tan preocupados es ser críticos de la modernidad. Simplemente alinea a los católicos en una posición cuya popularidad está en decadencia. Una segunda forma en la que creo que los papados de los dos podrían diferir es que mientras que Juan Pablo II se concentraba en la ética y la antropología –y de allí los temas centrales de la “Gaudium et Spes”—es posible que Benedicto tenga un foco más eclesiológico, concentrándose en temas de la “Lumen Gentium” y en el decreto sobre el ecumenismo (del Vaticano II) así como todo el territorio de la liturgia.

En “La ciudad de Dios”, San Agustín escribió que en la composición de la historia del mundo bajo la divina providencia existe una belleza que se eleva de la antitesis de los contrarios –un tipo de elocuencia en los eventos, en vez de en las palabras. Comparando los dos papados existe un tipo de elocuencia histórica en que Wojtyla, el polaco, sea elegido para ver desaparecer los marxistas y enfocarse en la promoción de una antropología alternativa cristiana, mientras que el alemán Ratzinger sea elegido para enfrentar los problemas creados por Lutero y Nietzsche, entre otros. Este papado muy bien podría enfocarse en sanar las heridas de la Reforma que comenzó en Alemania, y luchar contra lo que Benedicto llama “la dictadura del relativismo” cuyo linaje intelectual es también fuertemente germánico. Existe ciertamente una belleza y un juego divino en todo esto.

Dos tomismos
Pregunta: Usted ha dicho que la batalla mas importante a nivel intelectual y teológico dentro de la Iglesia es entre el “tomismo agustiniano” y el “tomismo whig”. ¿Qué es lo que esto significa?

Rowland:
Primero, déjeme definir “whig”. La expresión “tomismo whig” fue acuñada por Michael Novak para describir su proyecto intelectual. Originalmente la palabra “whig” proviene de la palabra escocesa “whiggamor” para conductor de ganado –algunas fuentes hablan de robo de ganado y otras de robo de caballos. Inicialmente se aplicó a los presbiterianos escoceses, mayormente de la costa occidental de Escocia, que se oponían a la causa de los Stuart en las guerras del siglo XVII. Sus contrapartes, los “tories” –una palabra derivada del gaélico “forajido”—consistía en algunos aristócratas, grandes terratenientes y campesinos rurales. Ellos eran mercantilistas en cuanto a la política económica, monárquicos en la política y tendían a apoyar la sucesión de Jacobo II [1633-1701]. Con el tiempo el termino se utilizó para referirse a una facción de la política británica. A pesar que nunca hubo algo así como una fuerte definición doctrinal del término, como una generalización sociológica puede decirse que los “whigs” eran los herederos del Iluminismo escocés, que enfatizaba la libertad económica y política, o una filosofía emergente conocida como liberalismo, la cual frecuentemente se encontraba fusionada con una forma puritana del protestantismo. En el siglo XIX Lord Acton popularizó la idea de que Tomás de Aquino había sido el primer “whig”, esto es, el primer proponente de un moderno y post Iluminista concepto de la política. De ahí el “tomismo whig” se refiere a un proyecto intelectual que busca localizar la génesis de la tradición liberal en el pensamiento de Tomás de Aquino y sintetizar los elementos de la tradición liberal, particularmente aquellos provistos por el Iluminismo escocés, con el tomismo clásico. El proyecto de lectura del Aquinate como el primer “whig” o liberal ha sido criticado por un buen número de académicos. Por ejemplo, Robert Kraynak, en su trabajo “Fe cristiana y democracia moderna”, ha escrito que “si bien intrigante, la interpretación de Acton es inconducente ya que Tomás defiende el poder compartido y la participación política, no como un derecho de la gente al consentimiento parlamentario ni como un medio de proteger derechos y libertades personales, sino como prudente aplicación de la ley natural cuyos fines son mejor realizables en un orden constitucional estable y dedicado a la paz, la virtud y la piedad cristiana. Esto es, el corporativismo medieval aplicado en el marco de la doctrina [agustiniana] de las Dos Ciudades, mas que el primer descubrimiento de la libertad moderna.” Aquellos que pueden ser clasificados a grandes rasgos como “tomistas agustinianos” siguen lecturas del Aquinate del tipo de la de Kraynak, mas que la de Acton. Lo que argumento en mi libro “La cultura y la tradición tomista: Después del Vaticano II” es que existe una división entre quienes piensan que la tradición tomista debería acomodarse a la cultura de la modernidad, particularmente a las dimensiones económicas de esta cultura –los que se describen como “tomistas whig”—y aquellos que creen que la modernidad y la tradición liberal son en realidad tóxicos para el florecimiento de la fe. Aquellos que toman esta última posición no quieren suplementar la tradición tomista con dosis de los valores iluministas. Son descritos en términos muy amplios como tomistas agustinianos a falta de una etiqueta mejor, y son en alguna manera consistentes con la idea de San Agustín de las dos ciudades, rechazan la idea de que la tradición liberal sea neutral frente a perspectivas excluyentes del bien y frente a nociones teológicas también excluyentes. Mientras que los “whigs” argumentan que el liberalismo es el desarrollo lógico de la síntesis teísta clásica, los tomistas agustinianos argumentan que la tradición liberal representa su mutación y reconstrucción herética, y tienden a estar de acuerdo con Samuel Johnson que el demonio –no Tomás de Aquino—fue el primer “whig”. Existen dos lecturas diferentes de la modernidad y con ello, dos lecturas diferentes de cómo la Iglesia debe enfrentarse al mundo contemporáneo. Mientras que los “whigs” quieren que la Iglesia se acomode a la cultura de la modernidad, los agustinianos favorecen una postura mucho más crítica. Otro punto que sostengo en mi libro es que aquellos que piensan que la tradición liberal está a la vanguardia están alrededor de cuarenta años atrasados en el tiempo. El liberalismo dejó de ser la tradición intelectual hegemónica del mundo occidental en 1968. Al menos desde entonces el campo de batalla tiene tres esquinas. Primero que todo están los teístas –católicos, musulmanes, judíos, protestantes, etc.; en segundo lugar, están los creyentes en la racionalidad iluminista, esto es, diferentes variedades de liberales que oponen la razón a la fe; y en tercer lugar, están los posmodernos quienes piensan que el Iluminismo fue un experimento social opresivo y que todas las versiones de racionalidad están de alguna manera relacionadas a presupuestos teológicos o mitológicos, a pesar que no aceptan que podamos utilizar nuestra razón para juzgar entre esos presupuestos teológicos excluyentes. En algunos frentes los académicos católicos harían mejor en trabajar con los posmodernos que con aquellos que insisten en la estricta oposición de la fe y la razón, o que al menos no clavar sus banderas irrevocablemente en el mástil liberal. El punto sobre el cual los “whigs” y los agustinianos entran en conflicto es sobre la cuestión de la calidad moral de lo que es llamado “la cultura americana”, la cual por supuesto no se halla confinada a las fronteras de los Estados Unidos. Es, como dice Alasdair MacIntyre, una construcción teorética. Los “whigs” quieren bautizar el actual orden económico internacional, mientras que los agustinianos toman una postura mas crítica, argumentando que existen prácticas económicas características de este orden (económico) que no pueden amoldarse a la enseñanza social de la Iglesia. Mas aun, los agustinianos serán más propensos a señalar que la mayoría de la gente no se sienta a desarrollar una cosmovisión por sí mismos después de horas de reflexión filosófica y teológica. Tácitamente toman valores e ideas de las instituciones en las cuales trabajan. Los agustinianos argumentan que existen aspectos de la cultura de la modernidad que actúan como barreras al florecimiento de la práctica y creencia cristianas, y que a menos que la cultura se cambie, ninguna cantidad de gimnasia intelectual de parte de los académicos de la Iglesia será de ayuda para esos mil millones de católicos que deben ganar su sustento en el mundo. En otras palabras, si uno debe ser un santo no estando moralmente comprometido por la cultura en la que uno trabaja, entonces existe algo erróneo con esa cultura. No creo que este sea el principal campo de batalla intelectual en la Iglesia, pero es uno importante.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Muros o estacas

Es esta una extraña historia.

Fue hace ya unos cuantos años, cuando en casa de un amigo "del Este", escuché una canción compuesta por uno de los más importantes cantautores polacos: Jacek Kaczmarski (ver foto). El caso es que, nada más empezar a sonar la melodía, me di cuenta que tal canción me resultaba muy familiar. Le pregunte a mi amigo que canción era esa. "Es Mury (muros en polaco) -me contestó- uno de las himnos de la oposición a la dictadura comunista en Polonia". Pero a mí, nada, que seguía resultandome extrañamente conocida. De repente, la "iluminación": "¡Dios mio, si es L´Estaca en polaco!" Y efectivamente, e aquí que Lluis Llach había sido adaptado por un cantautor "del otro lado del Muro" para criticar -esta vez- una dictadura de signo contrario a la que atacaba el cantante de Gerona.
Y bueno, aquí tenéis las canciones:

Primero escuchemos a Lluis Llach en el ya clásico concierto del Palau de Esports de Barcelona del 15 de enero de 1976, poco después de la muerte de Franco. (La letra original en catalán y traducción en castellano y en francés, la podéis encontrar aquí.)
... y por último a Jacek Kaczmarski en el 26 Festival de la Canción de mayo de 1990, en Cracovia, pocos meses después de la Caída del Muro. (La letra en polaco, traducción en castellano y la historia de la "canción polaca" podéis encontrarla aquí.)

PD: También existe una versión -ampulosísisma y pesada- de Jean Michel Jarre de Mury con motivo del 20 aniversario de Solidaridad.

lunes, 12 de mayo de 2008

Una entrevista a Gonzalo Torrente Ballester sobre la generación del 36. (y III). Una lenta evolución (1946-1977)

César Alonso de los Ríos: ... vuestro cambio, el tuyo, fue lento.
Gonzalo Torrente Ballester: Tuvimos que asimilar muchas cosas. La eficacia del sistema democrático, el liberalismo que considerábamos maldito...
CAR: E ibas teniendo hijos. Te casaste muy pronto, y en cuanto enviudaste volviste a casarte y a tener más hijos. A ti te han disculpado las debilidades políticas por la necesidad de tapar tanta boca. ¿Cómo vas a remediar este tipo de defensas morales?
GTB: Es verdad. que yo necesitaba la crítica de de teatro en Arriba para completar el sueldo de catedrático. Pero no creo que fuera un crítico amable.
CAR: Por supuesto. Me refería a la necesidad que tenías de seguir colaborando con el Movimiento incluso después de los sucesos de 1956.
GTB: Yo participaba de la evolución de mis campaneros de generación.
CAR: Rompiste con motivo del «contubernio» de Munich. *
GTB: Me rompieron. Yo me limité a asistir.
CAR: Lo que sí se ha criticado es tu sectarismo literario en tu famosa Literatura Española Contemporánea, y perdóname. Tu oportunismo. Los cambios en las valoraciones de ciertos escritores son llamativos, a veces escandalosos. La comparación entre la edición de 1949 (Afrodisio Aguado) y la de 1963 (Guadarrama) es llamativa.
GTB: ¿Acaso tú piensas ahora lo que opinabas de alguien hace unos años?
CAR: Me refiero a los criterios. Para, ti hay dos Alberti: el burgués y el proletario. Pones el compromiso político por encima de la obra de tal modo que no llegas a valorar el Alberti surrealista, el mejor de todos posiblemente el de Sobre los ángeles. Según tú, los cambios de Rafael Alberti se debieron a «un movimiento obediente a impulsos y solicitaciones externas».
GTB: Es innegable que la militancia afecta a parte de la obra de Alberti.
CAR: Es obvio. Lo que no entiendo es que su ideología te llevara a ti a minusvalorar una parte de su obra. Pasando a otro autor, en la edición de 1949 incluiste entre los ensayistas a José Antonio Primo de Rivera.
GTB: Era un pensador político de una inmensa influencia.
CAR: ¿Por qué, entonces, le hiciste desaparecer en la edición de Guadarrama? Con Manuel Azaña te pasaste, y no precisamente por razones literarias. En ese caso intervino el Torrente político. Perdóname si leo las palabras que le dedicaste: «Día llegará en que pueda ponerse en claro, con documentos fidedignos, cómo la vida secreta de este intelectual típico determinó su comportamiento como político: ejemplo elocuente su biografía del peligro que encarna, para una sociedad indiferente a la vida del espíritu y a sus representantes, el menosprecio y el desdén.- Muchos años de oscuridad, de trabajo intelectual casi subalterno, incubaron en Azaña el resentimiento».
GTB: Azaña había sido un ser desdeñoso, y nosotros le pagamos con la misma moneda. Todos los de mi generación. Fue un político dañino y era muy difícil escapar por mi parte a lo que podríamos llamar un ajuste de cuentas en los años cuarenta. Por otra parte, no era un buen novelista.
CAR: El jardín de los frailes es un libro hermoso, pero no estamos aquí para discutir sobre eso. Estamos hablando de la incidencia de la política en la crítica literaria. Con Ortega y Gasset fuisteis excesivamente exigentes en los primeros cuarenta.
GTB: No podíamos olvidar que el filósofo que había con, tribuido decisivamente al triunfo de la Segunda República tardó demasiado en rectificar. El texto de José Antonio Alabanza y reproche de José Ortega y Gasset daba un planteamiento muy equilibrado.
CAR: Por cierto, ese texto desaparece en la edición de 1963. El falangista Mourlane Michelena también desaparece en la segunda edición. A Max Aub no le metes en la primera, al igual que a Rafael Dieste. Y te cargas a Foxá en la segunda. Me parece una concesión inaceptable.
GTB: Hoy reharía mi panorama una vez más. ¿Qué quieres que te diga? Uno cambia de criterio y no sólo por razones políticas.
CAR: Sin embargo, como crítico de teatro yo pienso que nunca tendrías que hacer rectificaciones por razones políticas. Tu Teatro Español contemporáneo es un ejemplo en este sentido. Puedes acertar o no, pero no haces ajustes de cuentas. Es verdad que en 1957 ya las cosas estaban más tranquilas.
GTB: No me fue fácil ser independiente en mi sección de Arriba. El teatro era el instrumento político y cultural más poderoso en los años cuarenta y cincuenta.
CAR: Hiciste una valoración global de la cultura en el franquismo con motivo de los veinticinco años del Régimen, fuiste muy positivo. ¿Te arrepientes ahora? .
GTB: No. En líneas generales, no. Hubo censura y aislamiento pero a pesar de ello no fue un páramo cultural. La prueba es que, si hacemos una comparación con lo que ha venido después, hay que admitir que no han sido superados los resultados ni en las artes plásticas, ni en el cine, ni en el teatro, ni en la música, ni en el pensamiento. Es duro decirlo, pero es así.
CAR: Coincides con Julián Marías en estas estimaciones.
GTB: Por supuesto, el exilio. supuso una pérdida enorme y la censura tuvo consecuencias lamentables. Dicho esto y después de un repaso pormenorizado y global, hay que concluir que ha habido una exaltación exagerada de la «cultura republicana», que no hubo una explosión respecto a la de la Restauración Y concretamente de la Dictadura de Primo de Rivera. Obviamente, en la inmediata posguerra hay un parón, un hiato muy fuerte. No se puede medir la cultura de un país desde los criterios políticos. No hay una relación inmediata entre libertad y creación, entre democracia y cultura, entre dictadura y creatividad. A veces los estímulos van por otro lado.
CAR: Además, se ha hecho una contabilidad cultural rara al considerar exiliados a escritores y pensadores como Ortega o Marañón, y se han pasado por alto personalidades como Menéndez Pidal, Dámaso Alonso, Azorín, Zubiri.
GTB: Se hizo una mitificación de ciertos nombres, algunos de ellos surgidos como creadores en el exilio. A veces excesivamente valorados, como Ayala, Max Aub, Andujar ... Pero si de la comparación de la cultura del franquismo con la anterior a la guerra pasamos a la comparación con la que ha venido después de la transición ¿qué podríamos decir?
CAR: Globalmente no se puede afirmar que haya habido no ya una explosión cultural sino más bien hay que reconocer que apenas ha salido nada significativo en alguno de los campos.
GTB: ¿Recuerdas la cantidad de magníficos originales que tantos y tantos tenían en el cajón? Ah, cuando llegara la libertad ...


*Gonzalo Torrente Ballester, apoyó a Dionisio Ridriejo en el "contubernio" de Munich en 1963, lo que le costó la sección de teatro de Arriba.

Una entrevista a Gonzalo Torrente Ballester sobre la generación del 36. (II). El primer franquismo. (1939-1946)

César Alonso de los Ríos: En el Año de la Victoria, en la colección Breviarios del Pensamiento Español, y se lo dedicaste [una biografía y antología de textos de José Antonio Primo de Rivera] a Pilar Primo de Rivera. Este texto es una de las referencias básicas del Movimiento. Laín citó en Los valores morales del nacional-sindicalismo tu forma de mirar a José Antonio como un mito: «el mito nacional de España».
Gonzalo Torrente Ballester: Se deshumanizó la figura de José Antonio. Se hizo un esfuerzo retórico tremendo.
CAR: Explicabas la razón por la que los falangistas le citaban siempre de forma escueta, sin adjetivos: el Jefe Nacional, el Fundador...
GTB: Era el ser destinado, jefe de un partido por fatalidad.
CAR Había una división de funciones entre el mito de José Antonio y el de Franco, vivo.
GTB; Uno era tangible. Se le podía ver y tocar el otro habitaba en las imaginaciones como un «héroe».
CAR: Escribiste un folleto que todavía yo he comprado en el Rastro por cinco mil pesetas, Antecedentes históricos de la subversión mundial (Cuadernos de Orientación Política, Editora Nacional, Barcelona, 1939).
GTB: Estás inquisitorial.
CAR: He trabajado. Ahí sí te confiesas totalitario.
GTB: Si me permites ¿quién que era entonces no era totalitario? Los comunistas, los fascistas ... Los problemas eran de tal orden que había que contar con todos y dar respuestas a la globalidad con concepciones globales. Las masas ... y luego se nos criticaba por elitistas. Por necesidades de organización y de disciplina. La guerra contemporánea exigió también la participación del ciudadano en su totalidad. Ya en la Gran Guerra se había movilizado la sociedad entera por vez primera en la Historia.
CAR: Jünger.
GTB: Jünger.
CAR: Tú pensaste como José Antonio Primo de Rivera aquello de que Rousseau había sido un ser nefasto y un resentido al que le irritaba la sociedad demasiado perfecta en la que vivía.
GTB: Era nuestro credo.
CAR: Lo que siempre he entendido menos es que tuvierais tanta animadversión al capitalismo internacional como al proletariado internacional.
GTB: Porque ambos negaban la realidad de las patrias. Unos utilizaban la Masonería y los otros la Internacional Comunista.
CAR: Simpatizabais con el anarquismo.
GTB: Era una consecuencia sincera de la democracia. Sucede que el anarquismo como tal es un seño de perturbados o inadaptados.
CAR: Había en todas aquellas doctrinas un alto grado de religiosidad.
GTB: Especialmente en el comunismo. Por eso Laín propone como réplica unos valores morales y religiosos. Rusia como paraíso. La redención en la tierra. El reino de este mundo. Y de paso el modo apostólico La guerra santa de otro modo. Y la cobertura, la justificación del progreso.
CAR: Javier Maríño (Historia de una conversión) te la publicó Editora Nacional. Había en ella mucho de biográfico, y no por casualidad. .
GTB: Reconozco que había mucho de justificación personal. Era una explicación del señorito, que yo no era, que tontea en París con las utopías del momento encarnadas a veces en personas, en una mujer, comunista, hasta que se da cuenta del error de aquéllas y la contradicción entre ésta y la moral. Y por supuesto la traición que supone todo ese mundo cuando la patria está en guerra, en peligró, y es obligado tomar partido. El subtítulo indica el cambio.
CAR: Citabas a Pascal: «Toute conversion est un petit jugement». Javier Mariño fue la explicación que, a mi juicio, debías a Ridruejo, que volvía de la División Azul. Leo la dedicatoria: «Esta novela, Dionisio, comenzada cuando combatías en Rusia, fue desde un principió destinada a ti. Ahora, de vuelta entre nosotros, te la envío como prueba de amistad y camaradería».
GTB: No le gustó nada a Dionisio.
CAR: ¿Por razones literarias?
GTB: Le parecía una novela falsa. No creíble ni en sus personajes, ni en su argumento.
CAR: Dando un salto en el tiempo, las reacciones ante tu obra siempre te han llamado la atención. Por ejemplo, nunca esperaste el fracaso tan fuerte de Don Juan.
GTB: Es verdad.
CAR: Ni el inmenso éxito de La Saga/Fuga de J.B.
GTB: Ahí empalmé con la moda. Más raro fue el fracaso de venta de Los gozos y las sombras, que estaba escrita en clave tradicional, decimonónica, con personajes y situaciones muy atractivas.
CAR: Es tu gran obra y, desde luego, una de las grandes novelas españolas.
GTB: Pues si no es por la televisión ahí sigue, muerta de risa.
CAR Estoy seguro de que habría pasado con Los gozos lo mismo que con La Regenta. Volviendo a Javier Mariño, nunca entendí por qué pudo molestar a la censura hasta el punto de prohibirla. Estaba en sus claves.
GTB: Molestaban los planteamientos mismos. Aunque la solución fuera la ortodoxa. Recuerda las dificultades de La familia de Pascual Duarte.
CAR: El tropiezo con la Administración no te perjudicó en tu carrera.
GTB: Yo era uno de los suyos. O más que ellos, en ese momento. Aquel mundo no puede entenderse con la perspectiva de hoy. Había mucha endogamia.
CAR: Aunque se publicó en 1946, tu primera obra había sido El retorno de Ulises. Ulises era José Antonio, el Ausente ¿Y Penélope? La propia España que tejía, al decir de Ridruejo, el retrato del ausente de proporciones gigantescas y semidivinas. Quizá lo hace como defensa frente a los pretendientes porque, al final, es sólo ella la que reconoce al héroe.
GJB: Todo eso pertenece a los tiempos heroicos.

domingo, 11 de mayo de 2008

Una entrevista a Gonzalo Torrente Ballester sobre la generación del 36. (I). La “retaguardia intelectual” de la Falange (1936-1939)

El llamado grupo de Burgos. De izquierda a derecha, Luis Felipe Vivanco, Luis Rosales, Rodrigo Uría, Diniosio Ridruejo, Pedro Laín Entralgo, Gonzalo Torente Ballester y Antonio Tovar (Madrid, 1973. Foto: Muller)


La entrevista que presento a continuación, es parte del libro de César Alonso de los Ríos Yo tenía un camarada, realizada por el autor al escritor gallego en marzo de 1979 para el semanario que por aquél entonces dirigía -La calle. Esta entrevista no fue, hasta la publicación del mencionado libro, dada a conocer.
Mi intención al transcribir esta entrevista está alejadísima del
“ajuste de cuentas”, tan en boga... simplemente creo que es una buena forma de dar a conocer la evolución de una parte de los intelectuales en España desde la guerra civil hasta la actualidad. Ir más allá de esta constatación, buscando derruir una obra valiosa, por medio de una lectura exclusivamente política de ciertos periodos de la vida de un autor, siempre me ha parecido -en general- labor de resentidos y de gentes de poco fiar. Además, en este caso, "la lectura de la cartilla" se realiza en presencia del interesado y con la simpatía expresa del entrevistador. Algo evidente, cuando el propio periodista nos cuenta que la razón por la que no se publicó la entrevista en su época se debió más a defectos de forma -"había quedado un tanto desangelada"- que por voluntad expresa del autor -"a Torrente no le pareció ni bien ni mal". Espero que os parezca interesante.


César Alonso de los Ríos: En casa de Isaac Montero y Esther Benítez nos contaste en la sobremesa cómo habías conocido, en tu condición de intelectual del franquismo, a Goebbels.
Gonzalo Torrente Ballester: Nos enviaron a París a Giménez Caballero y a mí como representantes del Gobierno a unas reuniones en París, en el París ocupado por los alemanes, sobre la nueva Europa o la joven Europa. Quiero creer que la cosa vino de Serrano Súñer y de Dionisio. Las reuniones las presidía Goebbels.
CAR: Difícilmente pueden entender esto tus lectores jóvenes.
GTB: No entienden ya nada.
CAR: Pero reconocerás que no por su culpa. A ti ni siquiera te sitúan en el franquismo. Volviendo a París ¿qué impresión te hizo Goebbels?
GTB: Te acojonaba. Yo no te engaño si te digo que yo no tenía idea de los campos de concentración. Sabía que había una represión muy fuerte, esto sí. Y Goebbels no daba una imagen de político extraño a esa dureza. Por esa razón yo os contaba la anécdota de Giménez Caballero, verdaderamente temerario. En una de las sesiones de trabajo, y cuando estaba hablando Goebbels, se levantó de la gran mesa en torno a la que estábamos sentados los participantes, ¿entre quince y veinte?, se fue hacia la escalera de caracol que había al fondo de la sala y, al cabo de cinco minutos, volvieron a oírse sus botas y pudimos ver cómo descendía por la escalera, silbando una marcha militar, y portando un capote de , guerra. Yo estaba aterrado. Se fue hacia Goebbels, le colocó el ropón sobre los hombros y le dijo algo sobre nuestra guerra. El alemán le dio las gracias y siguió su exposición.
CAR: Vosotros llamabais Goebbels a Ridruejo.
GTB: Fíjate qué parecido. Del día a la noche. Había, eso sí, un parecido físico, y los dos eran los hombres de la propaganda.
CAR: Las gentes jóvenes no te vinculan con Franco. Aún más: creen que fuiste un perseguido del Régimen. Quizá porque han leído que Javier Mariño fue retirado de las librerías y que El viaje del joven Tóbías tuvo algún problema con la censura eclesiástica.
GTB: Por herético. Ten en cuenta que decir herético era tanto como acusarte de comunista. Los del ghetto de Burgos estábamos mal vistos. Por el mero hecho de ser intelectuales ya nos tenían por sospechosos. Además, nosotros mismos hablábamos de Revolución.
CAR: La Revolución de Falange. Los chicos de ahora eso no lo saben. Creen que fuiste de izquierda.
GTB: No se han enterado de nada. Ni leen ni van a las hemerotecas ...
CAR: La culpa es vuestra en buena medida. Tú ahora pasas por estar cerca del socialismo y no has explicado tu evolución.
GTB: Sí lo hicieron Ridruejo y Laín, y todo el mundo sabe que yo estaba con ellos.
CAR: ¿Por qué comenzaste a colaborar en La Tierra?
GTB: Por razones de trabajo. No tenía nada en contra, desde luego. Yo tenía veinte años. Participaba de la crítica a la Monarquía.
CAR: Me han dicho que cuando volviste de París te echaron una mano los hermanos Suevos, que eran falangistas. Luego les dedicaste Siete ensayos y una farsa.
GTB: ¿Quieres decir que con ello les agradecí que me protegieran?
CAR: Te pregunto.
GTB: Quizá fueron ellos u otras personas las que me ayudaron. Yo, en realidad, no estaba definido políticamente, pero podía ser acusado genéricamente de izquierdas. Desde luego, de la cáscara amarga. En aquellos tiempos no podías andarte con bromas. En realidad, nunca pude saber si había llegado a correr peligro. Para hacer desaparecer la ambigüedad te afiliabas a Falange.
CAR: Por oportunismo.
GTB: Aquello se fue decantando de tal modo que tu opción por uno de los lados ya era algo fundado. La República nos había llevado a la exasperación a todos.
CAR: En Salamanca, en febrero de 1937 conociste a Laín, Tovar, Rosales... La retaguardia intelectual.
GTB: Tampoco iba a ir al frente con mi miopía.
CAR: ¿Por qué la afinidad con este grupo?
GTB: Lo he contado, como sabes. Era un grupo, un subgrupo se ha dicho con acierto, muy coherente. Al tratarse de escritores e intelectuales estábamos abiertos a la realidad. Éramos, en el mejor sentido de la palabra, liberales. y en el más odiado en aquel tiempo. En los dos lados de la guerra. Parece contradictorio haber de falangismo liberal, .pero en la realidad no lo era. Estaban los ortodoxos del falangismo. Los que iban adaptando el dogmatismo a la conveniencia.
CAR: Ridruejo era el puro. Más intransigente.
GTB: En cierto sentido, por supuesto. Por lo mismo, en un cierto momento, pudo ver el error que suponía el fascismo y el oportunismo del franquismo. Digo Ridruejo y digo Torrente Ballester.
CAR: De todos los escritores que recalaron en Pamplona y en Burgos tú fuiste el que se dedicó con más intensidad a la literatura y a la crítica. Ningún otro publicó tanto como tú.
GTB: Te olvidas de Foxá o de otros.
CAR: Foxá ya era escritor antes de la guerra.
GTB: Es verdad. Respecto a haberme convertido en un ideólogo no hay que exagerar. Me dediqué sobre todo a hacer crítica literaria. A veces me han echado en cara mis colaboraciones en Jerarquía. Eran ensayos sobre teatro. .
CAR: y sobre la sociedad en la que debería tener sentido el teatro que tu proponías en Razón y Ser de la dramática futura.
GTB: Me refiero a la política directamente. ¿Qué lectura podía tener en ese sentido El viaje del joven Tobías?
CAR: Lo financió la Delegación de Prensa y Propaganda.
GTB: ¿Qué es lo que no se financiaba entonces, en un lado y en otro?
CAR: La verdad es que en estas obras tuyas estaba ausente la guerra, las ideologías. Eran ediciones muy cuidadas.
GTB: Entonces se editaba muy bien. Era una cuestión de prestigio cultural de un bando frente al otro.
CAR: Las ediciones que hacíais eran primorosas. Hoy resulta sorprendente la calidad del papel y de la impresión, sobre todo cuando piensas que eran tiempos de guerra y de escasez.
GTB: Había remesas. Se seguía fabricando pero, sobre todo, había una guerra cultural. Importaba mucho en nuestra guerra el prestigio cultural de cada una de las partes. En el fondo se ventilaba la justificación de las armas. De ahí la importancia de la presentación, del diseño ...
CAR: Y los elementos vanguardistas, formales, estéticos ...
GTB: Por supuesto. En ese sentido todo en guerra era político. Por lo mismo todo lo que hacíamos los escritores producía desconfianza entre los burócratas.
CAR: Los picos de oro a los que criticaba la Pasionaria en el PCE.
GTB: Los que siempre molestan, aunque a veces se dediquen a la pura estética. A mí me criticaban los escenarios de jardines coloniales, palmeras, bergantines, lirios y hamacas .en las que se tendían las dos protagonistas femeninas rodeadas de mozas de color. ¿A cuento de qué ese clima erótico y decadente en plena guerra? :
CAR: Quizá por eso dedicaste la obra «a los camaradas» Rosales y Vivanco, a los que elogiabas.
GTB: Tuvo que defenderme Serrano Súñer y la obra llevó un imprimatur del Obispo de Mondoñedo.
CAR: ¿?
GTB: A los del ghetto nos consideraban comunistas. Nos acusaban de heréticos que en aquellos tiempos era similar a comunistas.
CAR: Creo que exageras. Tus trabajos sobre el nuevo concepto de tragedia suponían un desprecio a la masa típica del fascismo.
GTB: Yo decía que lo mejor que puede sucederle a la masa es que deje de serlo cuanto antes. La masa en el Estado es soldadesca; en el teatro, coro. .
CAR: Como elitista no te cortabas un pelo. Contrapusiste la Generación del 98 a la vuestra, a la del 36.
GTB: Yo decía que los del 98 vinieron atados a una derrota. Nosotros, en cambio, hablábamos de amanecer, de futuro.
CAR: No te entusiasmaba el concepto de nación. Preferías el de geografía o paisaje.
GTB: ¿Ves? No era un nacionalista español.
CAR: La idea geográfica estaba en boga en Alemania... Y ¿cómo era la vida cotidiana en aquel Burgos de la guerra?
CAR: Muy movida. Como diría D'Ors de Madrid después, en aquel Burgos o tú dabas una conferencia a las siete de a tarde o te la daban. Había mucho acto cultural, tertulias, cócteles en embajadas. Un día Foxá presentaba Madrid, de Corte a checa, otro, Pemán su Poema de la Bestia y el Ángel. Yo hice una lectura en el piso de Ridruejo a la que asistieron Garrigues, Vivanco, Rosales, Xavier de Salas, Pilar Primo de Rivera, Ramón Serrano Súñer y Raimundo Fernández Cuesta. Según me dijeron después, todos se aburrieron mucho. La obra nunca se llegó a representar.
CAR: Hiciste un auto sacramental de corte fascista.
GTB: ¿De corte fascista?
CAR: En El casamiento engañoso: el Hombre, con mayúscula, es seducido por el Leviatán capitalista mientras la Ciencia acepta casarse con la hija de éste. El monstruo que nacerá se llama la Máquina que acaba esclavizando al propio Hombre.
GTB: ¿Cómo iba a ser totalitario si me metía con el Leviatán?
CAR: Eras un militante contra el liberalismo político Y económico. Lo identificabas con el capitalismo y a éste con Estados Unidos, ya éstos con el judaísmo internacional.
GTB: Así era.
CAR: Por si fuera poco, tú no tenías la veta cristiana de Laín.
GTB: Yo estaba en el sindicalismo revolucionario.
CAR: Fuiste el primer biógrafo de José Antonio.
GTB: Hice una antología de sus textos y le puse un prólogo biográfico y valorativo.