En internet, existe un sitio en el que están traducidas todas las obras de Lev Shestov en inglés (ver aquí) y en la que -además- hay un enlace a un ensayo de Czeslaw Milosz, Shestov, or the Purity of Despair fundamental no solo como introducción a Shestov sino, también, como buena introducción a la ensayística del poeta polaco.
domingo, 20 de enero de 2008
Un pensador olvidado: Lev Shestov
En internet, existe un sitio en el que están traducidas todas las obras de Lev Shestov en inglés (ver aquí) y en la que -además- hay un enlace a un ensayo de Czeslaw Milosz, Shestov, or the Purity of Despair fundamental no solo como introducción a Shestov sino, también, como buena introducción a la ensayística del poeta polaco.
Falta de fe
sábado, 19 de enero de 2008
La polémica según Ramón Gaya
...la polémica, eso me aburre muchísimo... en toda polémica siempre hay uno que tiene más razón que el otro. Bueno, pues el que lleva menos razón es el que se come al que lleva más; esto es algo que no tiene vuelta de hoja. Uno de los fracasos de la política es éste, el que tiene más espíritu sucumbe ante el otro. Picasso decía: "Que no pongan cuadros malos cerca de los míos, porque los malos vencen siempre a los buenos". Y es verdad. En una polémica, el que tiene menos espíritu hace descender al otro para poderle explicar las cosas según su nivel; es decir, el nivel que establece es siempre el más bajo...pg. 35
miércoles, 9 de enero de 2008
Traduciendo "La tierra baldía" en Varsovia, 1944 A.D.
No sé si Czeslaw Milosz, tenía en su mente, en 1944 en la Varsovia en llamas, un barrunto de esta "arquitectura del espíritu" de la que habla JPQ, pero por unas lineas que acabo de releer (a Milosz nunca lo leo, siempre lo releeo) me dan a pensar que sí, y más en concreto, en relación con un libro: La tierra baldía de T.S Eliot. Parece como si el poeta polaco, intentara articular parte de su resistencia interior al apocalipsis, desde el libro del autor americano.
Y aquí me había quedado, con Milosz agarrado a La tierra baldía, en medio de la destrucción de Varsovia, hasta que el otro día volviendo a leer una entrevista que Milosz concedió a Joseph Brodsky en 1989, me fijé en un detalle que no había tenido en cuenta:
"CM: I learned English during the war in Warsaw-
JB:Good place! (laughter)
CM:Good place, ya. And i starded to translate then and i translated "The wasted Land" of T.S. Eliot in Warsaw.
JB:What Year?
CM:´44.
JB:Terrific.
CM:So that was (laughter) a goodplace for it. And undoubtedly, undoubtedly, for me T.S. Eliot meant a lot."
Esta fue la primera traducción al polaco de esta obra. Traducción que, sin duda, ayudó a construir (o en esta caso, reconstruir) la "arquitectura del espíritu" del poeta y, de paso, la de su país.
martes, 8 de enero de 2008
Libros y cafés
El café es un lugar para la cita y la conspiración, para el debate intelectual y para el cotilleo, para el flâneur y para el poeta o el metafísico con su cuaderno. Está abierto a todos; sin embargo, es también un club, una masonería de reconocimiento político o artístico-literario y de presencia programática. Una taza de café, una copa de vino, un té con ron proporcionan un local en el que trabajar, soñar, jugar al ajedrez o simplemente mantenerse caliente todo el día. Es el club del espíritu y la poste-restante de los homeless. En el Milán de Stendhal, en la Venecia de Casanova, en el París de Baudelaire, el café albergó a la oposición política que existía, al liberalismo clandestino. Tres cafés principales de la Viena imperial y de entreguerras ofrecieron el ágora, el centro de la elocuencia y la rivalidad, a escuelas contrapuestas de estética y economía política, de psiconalálisis y filosofía. Quienes quisieran conocer a Freud o a Karl Kraus, a Musil o a Carnap, sabían exactamente en qué café buscarlos, en qué Stammtisch [mesa] se sentaban. Danton y Robespierre se reunieron por última vez en el Procope. Cuando las luces se apagaron en Europa, en agosto de 1914, Jaurès fue asesinado en un café. En un café de Génova escribe Lenin su tratado sobre empirocriticismo y juega al ajedrez con Trotski.
Obsérvense las diferencias ontológicas. Un pub inglés, un bar irlandés tienen su propia aura y sus mitologías. ¿Qué sería de la literatura irlandesa sin los bares de Dublín? Si no hubiera existido la Museum Tavern, ¿dónde se habría tropezado el Dr. Watson con Sherlock Holmes? Pero no son cafés. No tienen mesas de ajedrez, ni periódicos gratuitos en sus perchas, a disposición de los clientes. Sólo muy recientemente se ha convertido el propio café en una costumbre pública en Gran Bretaña, y conserva su halo italiano. El bar americano desempeña un papel vital en la literatura y el eros norteamericano, en el carisma icónico de Scott Fitzgerald y Humphrey Bogart. La historia del jazz es inseparable de él. Pero el bar americano es un santuario de luz tenue, incluso de oscuridad. Retumba con la música, muchas veces ensordecedora. Su sociología, su tejido psicológico están impregnados de sexualidad, de la presencia de mujeres, bien sea esperada, soñada o real. Nadie escribe tomos sobre fenomenología en la mesa de un bar americano (compárese con Sartre). Hay que pedir nuevas bebidas si uno quiere seguir siendo bienvenido. Hay "gorilas" para expulsar a los no deseados. Cada uno de estos rasgos define un ethos radicalmente distinto del propio del Café Central, el Deux Magots o el Florian. "Habrá mitología mientras haya mendigos", dijo Walter Benjamin, un apasionado entendido en cafés y peregrino entre ellos. Mientras haya cafés, la "idea de Europa" tendrá contenido."
lunes, 7 de enero de 2008
Listening to History de Bill Woodrow
Esta es la fotografía que eligió Penguin para, hace unos años, diseñar la portada de una nueva edición en bolsillo de The Captive Mind, (El pensamiento cautivo) de Czeslaw Milosz.domingo, 6 de enero de 2008
Robinson Jeffers y la "magnitud terrible del mundo."
Quienes me conocen, saben que mis ideas no pueden andan muy cercanas a un escritor que se apoya en autores tales como Darwin o Nietzsche. Pero no hay duda que es un gran poeta, capaz de trasladar en palabras la realidad, y alejarse, de esta manera, de esa obsesión, tan moderna, de no escribir más que del magnifico y pesadísimo ego del magnifico y pesadísimo poeta.
el poder durmiente del océano, no más bestial que humano
no debe compararse; lo suyo y lo suyo.
Su aliento soplando a tierra confunde el mundo con niebla; no
hay estrellas
danzando en el cielo; no se distingue la luz de ningún barco.
Veo los pesados cuerpos de granito de las rocas del
promontorio,
antiguas ya cuando Egipto tuvo pirámides,
abultarse en el gris del cielo, y tras ellas los chorros de los
árboles jóvenes
que planté en el año de la paz de Versalles.
Pero aquí está la paz final y sin ridículo. Antes que el primer
hombre
aquí estaban las piedras, el océano, los cipreses,
y la pálida región en el tosco domo de niebla, como piedra, en
donde la luna
cae al oeste. Aquí está la realidad.
Lo otro es un episodio espectral; tras aquietarse las diversiones
del animal inquisitivo: la oscura gloria.
