martes, 18 de junio de 2019

Enrique Serbeto Gabás entrevista a Federico Jiménez Losantos (El Periódico de Huesca, 28 de noviembre de 1979)


ENTREVISTA CON FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS, CANDIDATO DEL P.S.A. AL PARLAMENTO CATALÁN
«Sólo defendemos a los emigrantes, no nos enfrentamos a Cataluña»
«El desarrollo político de Aragón pasa por la Generalidad»
BARCELONA.— (Servicio especial) —Federico Jiménez Losantos, un aragonés de Teruel, es la cabeza de la lista del Partido Socialista de Aragón a las elecciones al Parlamento catalán. Mucho ha de torcérsele las cosas al PSA para que no disponga al menos de un maño en la corte de Tarradellas, o incluso —todo es posible cuando se trata de política— llegar a ocupar el mismo sillón que el que ahora está el honorable, aunque no sea esto lo que pretende Jiménez Losantos.
Cayó aquí por tierras de la Catalonia (como las llamaría el copartidario Labordeta), hace ya más de siete años para terminar el segundo ciclo de Filosofía y Letras, después de los tres primer años de carrera en Zaragoza. Ahora es profesor de instituto en Santa Coloma de Gramanet, una ciudad periférica de Barcelona que cuenta con uno de los índices mayores de emigración. Andaluza y extremeña, sobre todo. Él, sin embargo, vive en la capital, en la calle Aragón por más señas y coincidencias. Desde la calle se adivina cuál es el balcón de su casa por una monumental bandera cuatribarrada, con el escudo del reino en el centro. Uno, que también es un maño, siente al verla la nostalgia de la lejanía.
—¿Cómo fue su entrada en Partido Socialista Aragonés?
—Bueno yo ya conocía a la gente del P.S.A. desde hace mucho tiempo. En Teruel estudié con Labordeta y  Eloy Fernández, o sea, los que luego formaron en grupo de “Andalán” y que más tarde fundaron el PSA. A Emilio Gascón lo conozco desde que llegué a Zaragoza a la Universidad. Tengo que decir que en aquella época yo no estaba muy conforme con su política, y al llegar a Cataluña mis movimientos se centraron alrededor del PCE y luego PSUC, partido que abandoné después del famoso Congreso de Cultura Catalana.
—¿Por qué esta retirada?
—Sobre todo, por cuestiones de nacionalismos exacerbados en la política de la enseñanza y de la cultura que es mi campo, y que en su momento no me parecieron aceptables.
La alternativa aragonesa
—¿Fue entonces cuando se plantea la alternativa?
—Efectivamente, cuando en estos partidos de izquierda no se ha intentado hacer nada serio en cuestiones de política de la emigración ha habido que plantearse alternativas distintas.
Pues eso,—dice Losantos— que la mayoría del PSA de aquí Cataluña proviene del  PSC  o el PSUC.
—¿Cuál ha sido la historia del PSA en Cataluña?
—No vaya a pensar que esta opción nació a partir de las declaraciones de Rojas  Marcos. Nuestro proceso de gestación ha sido muy largo, comenzando por aclarar muchos de los límites ideológicos y políticos, elaborar un verdadero programa y reclutar cuadros para empezar a crear aquí un centro de decisión, es decir, que al nivel nuestro las decisiones se tomen aquí y no en Zaragoza.
—¿Qué le dice la palabra lerrouxismo?
—Esto es un  invento que ha hecho el PSOE y el PSUC para repartirse el pastel electoral pensando que nos lo  íbamos a comer nosotros, lo cual es absurdo. Nuestra base es completamente distinta. Nosotros no nos inmiscuimos en la política de  izquierdas. Hemos, incluso, planteado un pacto de izquierdas con socialistas y comunistas catalanes porque no pretendemos destruir la unidad de la izquierda. Al  contrario. Vamos a reforzarla; a añadirle algo que esa izquierda no tiene que es, entre otras cosas, un sentimiento, más ético que político, de defensa de los intereses culturales de los emigrantes.
Presiones
—¿Habéis recibido presiones para abandonar la candidatura?
—Bueno.  No  puede imaginarse hasta qué punto se nos ha presionado y se nos está presionando. Se nos han planteado las más inauditas situaciones, incluso de  tipo “gansteril” y a todo  nivel. Esta es una cuestión que demuestra  la radicalidad de las convicciones políticas de ciertas personas. Se han pensado que el  país  está dividido en una serie de reservas acotadas de votos que los partidos tienen y entonces no conciben el derecho a presentarse. O sea, que si más tarde unos señores deciden competir en unas elecciones por los aragoneses, por los catalanes o por lo que sea, para estos señores no actúan democráticamente, cuando lo que en realidad lo que se hace ahora es una política de espaldas al  pueblo, de pasilleos en las Cortes, en la que se ha elaborado un estatuto que no conoce nadie. Esta política conduce al desinterés y, a  la larga, a terminar con la democracia.  Porque si se agota el  principio de representación política que es la diferencia de intereses entre el votante y el votado, se ha terminado con la democracia.
Sin embargo, los opositores a vuestra causa aducen que es una muestra de irresponsabilidad comparecer ante la política catalana cuando hay bastantes problemas que resolver en Andalucía  o  Aragón.
—Hay que tener en cuenta que no van a ser Emilio Gastón o Rojas Marcos quienes se presenten, sino que, como ya he dicho, la política del PSA va a estar regida desde Barcelona y  no desde  Zaragoza. Los que van a presentarse son gente de aquí, que viven en Cataluña. Lo que ocurre que van a hacerlo bajo una perspectiva aragonesista, es decir, en defensa de la  emigración  aragonesa. ¿Que el señor Rojas Marcos y el señor Gastón no saben que tienen problemas allí? Ya lo creo que lo saben, y saben además una cosa que Cataluña no conoce y es el ver a una región totalmente desangrada por la emigración. Uno de cada tres aragoneses vive fuera de Aragón, y ese aragonés es, por lo general, el más activo, el más capaz y con más iniciativa. Y esos hombres  están contribuyendo desde  su propia perspectiva  al  engrandecimiento de otras regiones, como puede ser Cataluña. Eso es lo que no conocen los catalanes. Por lo menos en el texto del Estatuto no comparecen estas puntualizaciones  porque si fuera así nosotros ya no tendríamos razón de ser.  Nos retiraríamos muy a gusto, además.
Necesitamos el apoyo de Aragón
Resumiendo, y en líneas generales, ¿cuál es vuestro programa?
—Nosotros nos planteamos la política desde una perspectiva unitaria aragonesa y necesitamos el apoyo de Aragón. No digo de la porción de nuestro Partido que está allí, si no del  pueblo aragonés en pleno, que tiene que comprender que la solución para Aragón pasa por solucionar el problema de los emigrantes.
El regreso
Y en su caso, ¿piensa dejar de ser un emigrante? ¿Volverá a Orihuela del Tremedal, a Teruel o a otra ciudad de Aragón?
—Hombre, no es que esté muy a gusto aquí, pero como político tengo que pensar que en Aragón; cualquier política está por hacer, no cabe duda de que de no iniciarse pronto este proceso no comenzará nunca nuestro desarrollo. Si no queremos que se nos merienden los dos poderosos vecinos que tenemos al Este y al Oeste, habrá que empezar a hacer política y, no cabe duda, de que esa política, se quiera o no, pasa tanto por Zaragoza como por Madrid y Barcelona, por lo que se hará necesaria la presencia de aragoneses aquí.
¿Cómo entiende esa política en Aragón?
—En realidad los aragoneses tienen, de alguna manera, muy claro este asunto. Lo que ocurre es que la mayoría de los partidos son centralistas y sucursalistas, y les da mucho miedo plantear el tema. Los partidos de representación, los partidos que votan los aragoneses, son los que están impidiendo que haya una política regionalista en Aragón. Hay una especie de bocadillo de poder entre UCD y PSOE que está anulando cualquier posibilidad de política autónoma. También está, a la derecha del Partido Aragonés Regionalista y a la izquierda el PSA que son los únicos que se plantean el tema de la política aragonesa y que son los principios de lo que tendría que ser un marco de política seria, en la que tendría que participar más gente y, de alguna manera, integrar a los partidos de ámbito estatal.
Centralismo zaragozano
¿Y no puede volverse a caer en otro tipo de centralismo,  esta vez por parte de Zaragoza?
—No cabe duda, de que si existe Aragón es porque existen Huesca y Teruel. Lo que ocurre, no nos engañemos, es que la representación política de estas dos provincias pasa porque en Zaragoza se constituya un poder aragonés. Zaragoza ha de ser un centro fuerte y en este sentido, cosas como  la de la General Motors deberían pasar a un segundo plano, porque Aragón se plantea un problema de estricta supervivencia política e incluso supervivencia física, y, ante esto, no se puede andar jugueteando. Entonces, en Zaragoza, deben de dejar de ser zaragozanos para empezar a ser aragoneses y ver que su destino es el del conjunto de Aragón, lo quieran o no, y constituir allí las bases de un poder real que se extienda desde el Pirineo hasta Albarracín, porque sino no existirá ni Zaragoza y será otra sucursal de Madrid o de Barcelona o de cualquier otra potencia.
Y uno que conoce muy bien, y en su propia carne, la situación de los aragoneses emigrantes en Cataluña, y que por ende sabe de dónde cojean los políticos y nacionalistas catalanes, reconoce que no le falta razón a este turolense, que un día vino, como tantos otros, a hacer en Cataluña lo que no hubiera podido en su tierra y a quien tal vez veamos sentado en un asiento del Gobierno catalán.
Enrique Serbeto Gabás, El Periódico de Huesca, 28  noviembre  de  1979 pp. 8-9.

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